Los EEUU contra John Lennon

«Podría haberse limitado a la música, mantenerse alejado de las drogas, tener la boca cerrada sobre lo que le gustaba y no de Estados Unidos. No te metas en política, canta tus canciones y estate callado. Todo hubiese ido bien. Pero cuando empezó a financiar a los que nosotros intentábamos meter en la cárcel, entonces el tema era más serio»
M. Wesley Swearingen, Agente del FBI entre1952-1977, en The US Vs. John Lennon

«La idea de que el país más grande, más poderoso del mundo, los Estados Unidos de América, pudiese estar seriamente amenazado por un escritor, un intelectual, un cantante, un pintor… da risa. Es ridículo, pero indica lo nerviosos que estaban»
Tariq Alí, Periodista, en The US Vs. John Lennon

Las dos citas anteriores pueden llevar a la errónea consideración de que Los EEUU contra John Lennon (The US Vs. John Lennon, David Leaf y John Scheinfeld, 2006) es un documental político sobre quien fuera el Beatle más comprometido de los Fab Four de Liverpool. Por el contrario, el último documental sobre Lennon hasta la fecha es, posiblemente, el más centrado en su faceta como creador. El filme de David Leaf y John Scheinfeld explora la evolución mental, ideológica y compositiva de Lennon a partir de su encuentro con Yoko Ono y la coyuntura internacional de finales de la década de los sesenta. Dicha evolución no solo es puesta en imágenes -los recién casados John y Yoko en la cama durante su célebre acción «Bed Peace», la pareja en el concierto-protesta a favor de la liberación de John Sinclair, condenado a diez años de prisión en Michigan por consumo de marihuana-, sino, de manera determinante, en sonidos. Los sonidos del arte de Lennon. Los de las canciones que surgieron de la etapa convulsa que retrata el documental. Un documental que permite comprender mejor qué llevó al Beatle de cantar I Want to Hold Your Hand a Give Peace a Chance, de She Loves You a Working Class Hero.

De acuerdo con una de las intervenciones de Ono en la película de Leaf y Scheinfeld, el cambio de Lennon puede apreciarse ya en sus composiciones anteriores a la separación definitiva de The Beatles, especialmente a raíz de la radical Revolution, incluida en el doble álbum blanco de la banda, publicado en 1968. No obstante, va a ser en su boda con la artista de origen asiático, en su asunción de su poder mediático y en su interés por convertirse en un artista integral —que, desde entonces, va a alternar su arte musical con el arte conceptual de Ono a partir de diversas acciones o performances— en donde encontremos el verdadero motor del cambio de Lennon. Nuevamente, los acontecimientos quedan plasmados en una de sus composiciones, The Ballad of John and Yoko, en la que el cantante se refiere, no solo a su boda con Ono, sino a una de sus más célebres acciones —la mencionada «Bed Peace»— y a su activismo político.

httpv://www.youtube.com/watch?v=NTfyVYqYL90

La inspiración de Lennon de entonces en adelante —especialmente a raíz del fin de su anterior banda— va a estar a caballo entre ciertos conflictos no resueltos de su infancia y su compromiso ideológico. Los EEUU contra John Lennon va a presentar ambos temas como distintas caras de la misma moneda. La segunda, de acuerdo con Leaf y Scheinfeld, no va a ser más que la consecuencia inevitable de la primera. El abandono de sus padres cuando apenas era un niño va a llevar a Lennon al inconformismo y la rebeldía que tantos problemas le causarían en su vida adulta. El propio cantante reconocería en su madurez creativa la importancia del abandono de sus padres en su futuro como artista:

«Lo más doloroso es no sentirse querido o comprender que tus padres no te necesitan tanto como tú a ellos. Cuando era pequeño, pasé por momentos en que prefería no ver las cosas desagradables, no deseaba saber que no me querían. El desamor acabó calando en mis ojos y en mi pensamiento. En realidad, nunca me quisieron. Si soy una estrella, es solo a causa de mi represión. Nada me habría llevado a todo esto si yo fuera normal» [1].

De la misma manera, Lennon vio en el activismo político, la lucha por los Derechos Humanos y la necesidad de una revolución social de corte pacífico de finales de los sesenta, una obligación moral llamada a poner fin a las frustraciones personales derivadas de una infancia infeliz:

«En el colegio, vi que la sociedad no andaba bien […]. Siempre fui un rebelde porque los problemas sociales me amargaban mucho» [2].

httpv://www.youtube.com/watch?v=odxhwJjbIuc

En definitiva, en el caso de Lennon, todo parecía llevarle a las líneas en las que, años después, acabase por concluir que «a working class hero is something to be».

Si bien las protestas y manifestaciones por la paz encabezadas por el Beatle contribuyeron a una mayor concienciación social y lograron movilizar a una juventud supuestamente apática y conformista —Give Peace a Chance, de Lennon, se convirtió en el himno de los pacifistas que se manifestaban contra la guerra de Vietnam—, desgraciadamente no fue su amenazante arte, sino el escándalo Watergate, el que logró acabar con el sinsentido de la administración Nixon —tan similar a la administración Bush, bajo la que se rodó el documental de Leaf y Scheinfeld—. Como tampoco acabaron Nixon, Hoover, o su FBI con la vida de Lennon [3]. Mientras que el artista consiguió con su arte poner en entredicho a los dirigentes de la nación más poderosa de la tierra, éstos le convirtieron, en solitario —ya no solo junto a Paul, George y Ringo—, en uno de los iconos artísticos e ideológicos de finales de los sesenta y principios de los setenta.


[1] The Beatles: Antología, Ediciones B, Barcelona, 2000, p 7.

[2] Op Cit, p 9.

[3] De hecho, el mayor reproche que puede hacérsele a Los EEUU contra John Lennon es, precisamente, su endeble final. Tal vez a causa de la colaboración de Ono en el proyecto, los cineastas optan por seguir la vía marcada por la viuda del cantante y sus antiguos compañeros musicales McCartney, Harrison y Starr y que pasa por no nombrar a Mark David Chapman, el asesino de Lennon, que nada tenía que ver con la conspiración gubernamental contra éste que se menciona en el filme y que buscaba deportar al cantante y su esposa de los Estados Unidos. El motivo único y final de Chapman para asesinar a su ídolo no fue otro que su locura, como bien dejan claras sus conversaciones con Jack Jones (Jones, J.: Let Me Take You Down: Inside the Mind of Mark David Chapman, Virgin Books, 1994) que J.P. Schaefer ha utilizado como base para su reciente Chapter 27 (El asesinato de John Lennon, J.P. Schaefer, 2007).