Entrevistas a directores y cómicos españoles
  1. ¿Crees compartir rasgos comunes con otros directores de comedia/cómicos españoles contemporáneos?
  2. Si tuvieras que definir a la comedia actual de nuestro país, ¿cómo lo harías?
  3. ¿Cuál es tu objetivo a la hora de hacer humor?
  4. ¿Cuáles son tus referencias personales en el terreno de la comedia?
  5. ¿Ha perdido la industria audiovisual española el sentido del humor? ¿Y el público?

Javier Ruiz Caldera

(Spanish Movie, Promoción fantasma, 3 bodas de más)

javier ruiz caldera

1. No sé si son rasgos comunes o no, pero sí detecto en algunos compañeros como Borja Cobeaga, Nacho Vigalondo, Juan Cavestany o David Serrano, directores de comedias maravillosas, una manera de hacer las cosas que admiro y que me gustaría compartir con ellos. Creo que tanto ellos como yo hacemos las películas que nos divertiría ver como espectadores.

2. Es difícil encontrar un mismo calificativo para películas tan diferentes como Gente en sitios (Juan Cavestany, 2013), La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo, 2013), Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2012) o Ilusión (Daniel Castro, 2013). Pero quizás si es cierto que la comedia actual está mezclándose sin complejos con otros géneros, algo que la hace mucho más interesante.

3. Que el público se «descojone»… Bueno, quizás eso suena muy poco glamouroso. Mejor digamos que mi objetivo es mantener al espectador con una sonrisa constante, para que explote en una enorme y sonora carcajada cuando toque. Y si se emociona más allá de la risa, pues entonces ya soy el director más feliz del mundo.

4. Para cada película que hago cambio completamente de referencias ya que son comedias muy diferentes entre sí. Para 3 bodas de más (2013) me he fijado en películas maravillosas como Cuatro bodas y un funeral (Four Weddings and a Funeral; Mike Newell, 1994) o La boda de mi mejor amiga (Bridemaids; Paul Feig, 2011), así como en el cine que hacen los Farrelly y todo el de la factoría Apatow. También he revisitado con gusto comedias clásicas de los años 40 y 50, así como el cine de Berlanga, que me parece el más grande.

5. No creo que la industria española haya perdido el sentido del humor. Pienso que, como en cualquier ámbito de la vida, éste es necesario para sobrevivir en los tiempos que corren. Sí es cierto que hay que abandonar cierto tono lastimero que de vez en cuando destilan algunas declaraciones, ya que no creo que nadie vaya a ir al cine porque le demos pena, sino por todo lo contrario. El espectador quiere ver buenas películas y nuestro cine las tiene, y muchas. 

Daniel Sánchez Arévalo

(Azuloscurocasinegro, Gordos, Primos, La gran familia española)

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1. Más que compartir rasgos comunes, compartimos gin tonics y amistad. Pero por lo demás, creo que tenemos pocas cosas tenemos en común. Cosa que es buena.

2. Puf. Ni idea. ¿Es necesario hacerlo? Es que poner etiquetas no me gusta nada.

Y la etiqueta que más odio de todas es la de cine español. No creo en la nacionalidad de las películas. Pero venga, me voy a lanzar a definir la comedia actual de nuestro país: diversa.

3. No hacerlo. Partir de una base dramática sólida. Y nunca forzarlo. Ni el drama ni la comedia.

4. Chaplin, Buster Keaton, Los Hermanos Marx, Billy Wilder, Woody Allen, Berlanga, Almodóvar, Hal Hartley, Alexander Payne.

5. Hombre, es que básicamente la situación actual no tiene ni puta gracia. Pero aún así creo que seguimos teniendo capacidad de reírnos de nosotros mismos. También tened en cuenta que en tiempos de crisis, la comedia es una de las vías de escape más esenciales y necesarias.

Borja Cobeaga

(Pagafantas, No controles, Ocho apellidos vascos)

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1. Es cierto que los que hacemos comedia en España somos muy diferentes.  El cine de Nacho García Velilla poco tiene que ver, por ejemplo, con el de Juan Cavestany. Yo sí me identifico con algunas cosas de mis compañeros. O más bien, admiro o envidio. De Javi Ruiz Caldera me gusta mucho su sentido del ritmo y su elegancia en la puesta en escena. De David Serrano y Sánchez Arévalo su oído para el diálogo. De Cavestany me gusta todo, el tono, los temas que trata, incluso detalles en apariencia menos importantes, como las localizaciones de sus películas. Y me gustaría que Víctor García León hiciera más pelis, porque Vete de mí (2006) me parece la mejor comedia española de los últimos años.

2. Creo que el rasgo principal está en que los referentes han dejado de ser Azcona y Berlanga para fijarnos más en la nueva comedia americana. Si uno ve Primos (Daniel Sánchez Arévalo, 2011) piensa más en Apatow o en Wes Anderson. Por poner sólo un ejemplo de la comedia que se hace ahora. Creo que seguimos la corriente general de adultos actuando como críos, ese síndrome de Peter Pan tan típico de la comedia reciente. Y es el único elemento común que veo, porque tampoco es que haya una corriente en la comedia española actual. Para mí es más bien dispersa.

 3. Hacer reír. Parece una redundancia y posiblemente lo sea, pero la ventaja de la comedia es que hay una demostración física de que la peli funciona. Si el público se ríe, es que es buena.  También es cierto que hay un sentido del humor más especial, que no se basa tanto en la carcajada sino en la incomodidad, la vergüenza ajena. Y eso me gusta. Cuando hice mi primer corto, La primera vez (2001), quería que fuese una mezcla de Howard Hawks y Michael Haneke. Eso define bastante el humor que me gusta.

 4. Me gusta una comedia muy variada. Es como el cine, lo maravilloso de esto es que puedas disfrutar con una peli de Tarkovski y también con una de Bud Spencer y Terence Hill. Ahí está la gracia. Con el cine de comedia me pasa algo parecido. Me gusta una peli de sentido del humor seco como A propósito de Schmidt (About Schmidt; Alexander Payne, 2002) y a la vez soy fanático de Agárralo como puedas (The Naked Gun; David Zucker, 1988). Eso es lo bonito. De lo último en comedia que he visto me gusta mucho Louie (2010-) y Veep (2012-), que son dos series. Pero jamás te diré que «el mejor cine se hace en televisión». Hay de todo, está claro.

 5. Creo que la industria lo está recuperando. Hace años un director «serio» no quería hacer comedias, le parecía denigrante. Pero creo que Sánchez Arévalo o Javi Ruiz Caldera han hecho comedias de calidad que han devuelto dignidad al género. Es decir, que ahora la comedia se toma más en serio y muchos directores se plantean cultivar el género. Y el público siempre quiere reírse, ¿no? Nada de la chorrada de «la comedia gusta más en tiempos de crisis». La comedia gusta siempre. La buena, claro.

Juan Cavestany

(El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo, Gente de mala calidad, Dispongo de barcos, El señor, Gente en sitios)

juan cavestany

1. Hay mucha gente haciendo películas o con ideas que me gustan mucho, en algunos casos pienso que me gustaría haber tenido yo una idea determinada de otro. De eso a pensar en rasgos comunes, no sé, la verdad. Me inquietan mucho los mundos de Miguel Noguera y de Canódromo Abandonado. Me gustaría trabajar más con Borja Cobeaga y Diego San José.

2. Ni idea. Hay una comedia posiblemente más mainstream como puede ser 3 bodas de más que no he visto, pero que me apetece mucho ver. Hay luego un montón de gente haciendo rarezas subterráneas, algunos con mucho talento. No creo que haya un momento especial con un epígrafe concreto. Hay de todo, pero que sea realmente bueno, hay muy poco, lo cual es lo que sucede siempre en cualquier sitio y momento.

3. Que la gente se lo pase bien y no les resulte una pérdida de tiempo.

4. Los Hermanos Marx, Louis C.K., y Canódromo Abandonado.

5. No creo. La industria lo está pasando mal, no sé si se estará riendo mucho. En cuanto al público, basta ver las innumerables versiones del anuncio de la Lotería de Navidad para concluir que no ha perdido el sentido del humor en absoluto.

Norberto Ramos del Val

(Muertos comunes, El último fin de semana, Summertime, Faraday)

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1. Bueno… Vivimos en el mismo país, y supongo que compartimos la misma cultura audiovisual. Es lógico que en algo nos parezcamos todos un poco, pero creo que no tanto como para parecer todos lo mismo.

2. Sólo si me obligáis. No sé… Igual digo una tontería si me animo a apreciar cierto ímpetu por relajar de una vez las reglas, por no hacer en cine lo mismo que en la tele, por hacer comedia más libre y menos sosa, blanca y «para todos los públicos»… ¿O es un espejismo?

3. Reirme yo el primero, y reírnos, ya rodando, los del equipo. Si nos reímos todos mucho, supongo que el público lo hará también.

4. A ver… Los Monty Phyton, Steve Martin, Landis, Wilder, John Hughes, John Waters…

5. Creo que la industria, si existe, no debería perder más el sentido del humor. De hecho, debería recuperarlo. El público siempre lo ha tenido, y siempre lo tendrá. El público es el que se ríe.

Daniel Castro

(Sutura, After Shave, 75 metros, Ilusión)

daniel castro

1. Sí, creo que, como es lógico, compartimos algunos elementos y algunas influencias. En algunas cosas me siento cercano a Juan Cavestany o a Borja Cobeaga entre los directores de largometrajes, pero también a David Trueba en ¿Qué fue de Jorge Sanz? (2010), directores de cortos como Oriol Puig o Nacho Sánchez Quevedo, cómicos de televisión como todos los procedentes de La hora chanante (2002-2004) o también creadores que por ahora están presentes casi únicamente en internet, como Venga Monjas.

2. Me resulta imposible definirla, pero sí creo que podríamos decir que hay algo parecido a una nueva comedia que está naciendo. No sé cuáles serían sus rasgos comunes. Algunos nos decantamos por una comedia realista e incómoda, pero no especialmente transgresora. Otros buscan un mayor surrealismo con elementos más vanguardistas. De todos modos, creo que a todos nos une que la conexión con el público general por ahora es muy limitada.

3. Creo que casi todo el humor tiende a revelar lo absurdo de la realidad. Al menos, eso pretende el mío.

4. Además de todas las referencias actuales que he dado en la primera respuesta, me gustan los cómicos del cine mudo (me fijo especialmente en Buster Keaton) pero también los contemporáneos (Larry David, Louis C.K.). Posiblemente mi director y guionista favorito sea Woody Allen: me siento muy cercano a su manera de ver el mundo. Otro que me encanta es Nanni Moretti, con su obsesión política y, en España, sobre todo Berlanga, Azcona, García Sánchez, Trueba, Santiago Lorenzo…

5. No lo sé. No me siento capaz de hacer un diagnóstico general. Sí creo que en los últimos años muchas de las mejores producciones españolas, de las de más éxito también, no eran comedias, sino películas de género, muchas de ellas pensadas para públicos internacionales. Tal vez cuando se hace hincapié en el éxito internacional, la comedia (que, se suele decir, es un género que no viaja bien) queda algo relegada. Respecto al público, no creo que pierda nunca las ganas de reír. Eso sí, como es obvio, no irá a ver comedias si éstas no se producen o se publicitan adecuadamente.

Carlo Padial

(Go, Ibiza, Go!, Mi loco Erasmus)

carlo padial

1. Me siento muy cerca de directores o colectivos como Juan Cavestany, de Canódromo Abandonado, y de Venga Monjas, por ejemplo. Pero también admiro a directores que pueden hacer otro tipo de películas con magníficos resultados. En ese sentido, me parece muy grande Javier Ruiz Caldera, y en especial su última película, 3 bodas de más, que consigue el equilibrio entre una película accesible e inteligente, sin dejar de ser divertida. Me impresionó mucho.

2. Creo, sinceramente, que estamos viviendo un momento muy interesante, al menos en términos creativos y de propuestas diferentes hechas con talento. Ahora mismo, bajo mi punto de vista, la mejor comedia se está haciendo desde internet, y desde los márgenes. Algunos lo llaman otro cine, otros poshumor, low cost… Llámalo como quieras, pero la realidad es que no paran de llegarte propuestas muy atractivas, en muchos casos producidas por gente de forma totalmente independiente, muy arriesgadas y valientes. Además, no es una situación circunscrita al cine o al vídeo, tiene también conexión con radio (donde tienes a gente a la que admiro mucho, como los Especialistas Secundarios y La Competència), y en teatro, donde hay propuestas alucinantes y profundamente nuevas, como Ignatius Farray, Miguel Noguera, o Dídac Alcaraz. En conjunto, creo que la situación actual a menudo nos impide ver que estamos ante una generación con muchísimo talento, que está renovando el audiovisual. 

3. Es una pregunta muy genérica, no se qué responderte… Intento contar mi historia, lo que veo, lo que vivo, es algo muy sencillo. En psicoanálisis, se dice que uno está sano cuando es capaz de contar su historia de forma coherente. Yo llevo dos o tres años intentando contar la mía, y todo lo que sale es extraño y deslavazado, múltiple y absurdo, casi un gorgoteo de palabras e imágenes, como una fuga de agua en forma de vídeos y textos. La tubería eslava, los gorgoteos de la tubería del agua que simulan una lengua eslava y no puedes dejar de escuchar y transcribir, ¿de qué va a hablar la cañería? Fíjate en qué cosas acaba uno metido, intentando expresar algo. 

4. En general, creo que tienen que ver con el ser capaz de conectar con esa voz interior de la que te hablaba, y atreverse a comunicarte a través de ella. Todos los artistas y directores que me gustan tienen eso en común: son sinceros en su expresión, aunque lo sean de diversas formas, o lo que aparezca presente formas diversas. Vivimos en una época donde la forma más extendida de censura ya no es exterior, sino individual; es la autocensura, que tiene una base puramente económica. La gente no se expresa con sinceridad o bien porque no es capaz de hacerlo, o bien por miedo a no encajar. Tienen miedo a perder lo que sea que crean que tienen: su pequeña parcela de poder, o que pueden llegar a tener algún día, y qué perderán si se salen de eso. Lo que más veo a mi alrededor es autocensura o contención de fuerzas, por diferentes motivos. Yo sólo sé expresarme desde el inconsciente, como un fanático, de dentro afuera, de esta forma tan catártica, así que no tengo mas opción que ser sincero, verbalizar lo reprimido o lo que está mal visto. En caso contrario, me sumerjo en el absurdo del exterior, que es como un agujero negro, y no entiendo nada.

5. No sabría qué decirte sobre la industria. No la conozco bien. El público es muy conservador, pero conservador a la manera de un bebé: siempre quiere lo mismo, el mismo tipo de papilla, una papilla compuesta por cosas ya vistas, y se enfada si le das otra cosa… Este plano no está bien grabado, esta broma no se entiende, este final es abrupto… Quejas de un bebé que exige comer siempre lo mismo, la misma papilla. Atreverte a pensar por tu cuenta está mal visto, por eso la mayoría de cine que veo últimamente presenta una uniformidad narrativa y formal sospechosa. Avanzamos hacia una uniformidad corporativa muy curiosa, en todos los ámbitos, también en el cine independiente: es como en el Starbucks, que parece un café bohemio, pero no lo es. Por suerte, siempre hay gente curiosa, inquieta, valiente y con fuerza dispuesta a buscar, a proponer, y salirse de eso, ya sea desde los márgenes o desde el cine comercial. ¡Viva el cine a lo loco!

Raúl Cimas

(La hora chanante, Tapas, Spanish Movie, Muchachada nui, Campamento Flipy, Extraterrestre, Museo Coconut)

raul cimas

1. Hombre, claro. Con casi todos. lo que pasa es que yo me parezco cada vez más a Caco Senante y ellos no, y eso, de alguna manera, nos está distanciando.

2. Lo haría tumbado en un diván, pensándome mucho cómo definirla, porque no es asunto baladí.

3. Ganar dinero y ligar más, si es que eso es posible. También viajar con mis amigos y actuar. No madrugar. No tener jefe. Hacer humor es una de las vías para eso. Hay otras como la música, pero ya tienes que aprender a tocar un instrumento y llevar pantalones pitillo…

4. Sinceramente, unas cervezas con los amigos o una comida familiar me han dado muchas más ideas que Monthy Python, o Gila, o el que sea… Por mucho que me haya reído viéndolos.

5. No sé si la industria (en general, no sólo audiovisual) ha presumido alguna vez de un gran sentido del humor… Pero más allá de eso, actualmente hay muchos productos en televisión y radio de comedia. Más que antes diría yo… Con unos coincidirás más que con otros, pero hay muchos. Ninguno es tan bueno como Óxido nitroso, el programa que hago YO en Canal Plus, pero hay muchos…

Venga Monjas

(Venga Monjas, Museo Coconut, Pop ràpid)

venga monjas

1. Por supuesto. Una de las mejores recompensas de este oficio es el hecho de poder conocer y a veces incluso trabajar con otros cómicos, y poder hacer pandilla con los más afines a tu estilo. En nuestro caso, es obvio que nos entendemos a la perfección con «los Chanantes» (Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas…). La hora chanante es el programa que nos hizo explotar la cabeza, dándonos cuenta de que este tipo de comedia tan cafre y a la vez sofisticada era posible en nuestro país (hasta entonces, el referente clásico de lo que «molaría hacer» eran Monty Python, pero, por muchas razones, quedaban muy lejos de nuestro alcance). Y finalmente, fueron ellos los que nos profesionalizaron, dándonos trabajo como guionistas en Museo Coconut (2010-2011), invitándonos a trabajar codo con codo con ellos. Tardamos muy poco en darnos cuenta de que tanto lo que hacen ellos como lo que hacemos nosotros sale de un espíritu de grupo de amigos que se conocen desde mucho antes de trabajar juntos. Ese espíritu de hacer el idiota a todas horas, por el puro placer de estar en compañía de tus colegas de siempre, es el rasgo más común que hemos encontrado en otros cómicos. Lo que Jordi Costa definió como «humor de fogata y campamento». Tan simple como eso, no tiene mucho más secreto.

2. Es curioso, porque la comedia española televisiva está en fase agonizante, muy marginada o valorada como algo muy vulgar, mientras que en internet parece gozar de una hiperactividad increíble. Internet ha demostrado que hay un público en expansión que valora lo astuto, que no tiene miedo a lo arriesgado, y muchísimo más cultivado de lo que se cree en televisión, así como creadores con muy buen ojo y dispuestos a probar cosas nuevas. La necesidad de formalizarlo todo hasta límites absurdos cuando hay que preparar algo para un público televisivo mata toda posible frescura, algo indispensable para hacer buena comedia. Por eso, los programas más divertidos que se han visto en televisión en la última década, en nuestra opinión, han sido cosas como La hora chanante, Smonka! (2005-2006) o La cosa nostra (1999-2000), con Buenafuente en TV3. Porque eran programas para canales no tan acomplejados. Es por eso que, al igual que hay dos Españas, suponemos que hay dos definiciones de comedia española: la reprimida comedia acomplejada y la mucho más sana de fogata y campamento, volviendo a esta referencia de Jordi Costa.

3. Siempre que contestamos este tipo de entrevistas, intentamos decir cosas interesantes, hacer reflexiones profundas, ser agudos… Pero, la verdad, nuestro único objetivo es que quien vea lo que hacemos lo disfrute partiéndose el culo.

4. Pues infinitas, desde Los Simpson (The Simpsons, 1989-) hasta anécdotas de cuando íbamos juntos al colegio.

5. Esta pregunta se podría contestar con la respuesta de la segunda: la industria es extremadamente insegura y acomplejada, mientras que el público es muy generoso. No cuadran. Por alguna razón absurda, parece que la comedia española a nivel industrial se traduce como gente actuando como si se estuvieran divirtiendo mucho, pero con la mirada muerta, vacía, como si hubiesen vendido su alma al Diablo. Parece como si pasarlo bien de verdad fuese un hándicap para dedicarse profesionalmente al humor en España.

Miguel Noguera

(Ultrashow, Extraterrestre, Diamond FlashPop ràpid)

miguel noguera

1. Mmm, bueno, supongo que eso es inevitable… En realidad no me identifico mucho con la figura del comediante, aunque me gane la vida como comediante y se me valore como tal. No me siento nada cómodo si me pienso como humorista. Rasgos comunes seguro que los hay, pero ahora no sabría definirlos…

2. Consumo poca comedia. No sabría definir el momento actual de la comedia en España. Lo siento… 

3. Mi objetivo es explicar un material, no hacer humor. El humor ya está dado en la forma de explicar ese material, está dado en la mirada… Nunca tomo el humor como objetivo. Mi objetivo es vibrar con la explicación, conectar con mi propio material y que la gente capte y vibre con lo que les explico (o con el intento de explicarlo… a veces el material es oscuro y hermético). 

4. El colectivo Canódromo Abandonado y el programa de La Sexta Impacto total.

5. Ay, no tengo ni idea… Pienso que si hablamos de un «sentido del humor» éste no existe en abstracto. No hay un sentido del humor genérico. El sentido del humor es siempre concreto; agrupa y separa a las personas. Y no sé si la industria o el público tenían sentidos del humor que ahora han desaparecido… No sé si eso puede perderse en bloque, como en una lobotomía. No sé cómo abordar esto que me planteas… Llevo media hora aquí trabado. Soy idiota. Lo siento.

Canódromo Abandonado

(La tumba de Bruce Lee)

canodromo abandonado

1. Julián: Hay gente que nos gusta mucho, como Noguera, los Pioneros del siglo XXI, Cavestany o Alberto González Vázquez. No sé si compartimos nada con ellos, ¡ojalá!, y técnicamente no son cómicos ni españoles (no son cómicos, porque no parece que vayan buscando la risa, la carcajada que dinamita los problemas, sino que la risa es más un efecto secundario, una especie de adolescencia, la risita que te entra a veces cuando te das un golpe en la cabeza; ni españoles, porque lo que hacen es 100% exportable, y la referencia que pueden hacer a lo español es tan accidental como el propio hecho de ser español, o calvo, etc.). A nosotros nos gusta la risa, ¿a quién no?, pero también lo penoso, lo desastroso, lo miserable, lo triste, lo violento, las estampidas, la claustrofobia (estampidas de interior), la mierda, lo deforme, el deterioro cognitivo; y en ese sentido nos identificamos con esta gente, y seguramente les copiemos a veces, con o sin querer. Algo sí compartimos seguro, la falta de medios; aunque igual «falta» suena demasiado a limitación, y no es eso. Por ejemplo, el uso que hacen los Pioneros de los cromas: no se trata de no tener dinero para un croma bueno, sino más de una imposibilidad de escapar del plató (¡lo verde empieza en los Pirineos!), una especie de insumisión a los formatos, la voluntad de no jugar al juego de «no te preocupes, sabemos lo que hacemos, todo va a ir bien».

2. Lorena: Hay gente haciendo cosas muy interesantes y exportables en diferentes medios. Gente muy elegante y meticulosa: Pioneros, Noguera, Cavestany, Vermut, Pablo Hernando, Querido Antonio, Ignatius Farray, Mierdecitas, etc. Hay un público para este tipo de comedia. Supongo que se podría decir que estamos ante una nueva escena, pero es probable que no pase nada. Hace unos diez años, cuando llegué a Madrid, había una situación parecida con la música, y ahora la mayoría de esa gente ha huido o sigue viviendo con sus padres. Nadie debería vivir con sus padres, o sí. Quiero decir, por un lado estamos en un país que no posibilita este tipo de cosas, por otro, nos está dando todo el rato titulares horribles que inspiran material cómico, o son graciosos de por sí, como el anuncio de la Lotería. España no necesita tu humor. Todas las parodias son menos graciosas que el anuncio real. Hace unos días leí que hay unos cazadores en el norte que ponen cepos para ciclistas en el monte (al parecer ahuyentan sus presas de caza con el ruido de las bicis). No todos caen en las trampas, claro. Para – zanjar– el problema deciden cambiar el trazado de un circuito de mountain bike y mandar a varios ciclistas por un terraplén mortal. No puedo sacarme la imagen de la cabeza. No paro de contarlo. Estoy obsesionada. Me jode que sea real, habría preferido que fuese un guión de Hanna-Barbera, pero tiene todo lo que me hace reír: el aspecto cartoon, los villanos estereotipados, el ardid elaborado, el terraplén… Es inmejorable, y son cosas que pasan en España a diario. Después hay países, como Inglaterra o USA, que apuestan de verdad por la comedia alternativa.

3. Todos, hablando a la vez: Hacer la televisión más local del mundo, la claustrofobia máxima. La nostalgia, el miedo, la enajenación. Entender la madurez. Comprender algo, ¡lo que sea! Los bucles. Rescatar cosas feas, animalitos enfermos. Recrear lógicas de sueño. Ganar dinero. Superar el horror que inspira el rostro humano. Embaucar. Hacer algo bonito. Vídeos que parezcan grabados al margen del rodaje de otras cosas. Los dramas. (¡Esto no quiere decir que lo consigamos!)

4. Todos: Tim Heidecker y Eric Wareheim, Noguera, Cavestany, Steven Wright, Pablo Hernando, Dylan Moran, los Pioneros del siglo XXI, Ricky Gervais y Stephen Merchant, Larry David, Seinfeld (Id.; 1989-1998), Stewart Lee, Chris Morris, Ignatius Farray, Chris Morris, Frasier (Id.; 1993-2004), Chris Morris, Héctor Bometón, Chris Morris, Chiquito de la Calzada, Buñuel, el giallo, Cosas de marcianos (3rd Rock from the Sun, 1996-2001), Simon Munery, Beckett, Edward Gorey, David Shrigley, Robert Altman, Daniel Clowes, Gombrowicz.

5. Aaron: No me puedo imaginar una productora graciosa. Supongo que es difícil que una empresa o una organización que se dedica a ganar dinero encuentre el lugar donde entra el humor. Es cierto que ahora hay nuevas propuestas que creo que podrían hacer reír a un público más mainstream, pero debido a la crisis y la falta de subvenciones, me imagino que la industria no se atreve a invertir en proyectos que no han demostrado que pueden funcionar a gran escala, por muy interesantes que sean. Y en cuanto al público, creo que la gente siempre tiene ganas de reír; es gratis y el mundo cotidiano está lleno de chistes.  El otro día mi gato hizo pis en mi zapato izquierdo y tuve que pasar todo el día pisando y oliéndolo: me dio mucho asco, pero ahora cuando pienso en ello, me río. En nuestro caso, decir que la gente ha perdido el sentido de humor porque no nos va mejor sería un error. Creo que la relación con el tipo de comedia que se está gestando en los márgenes de internet y su relación con un público más mainstream es parecida a lo que me pasó el otro día: una vez superada (o acostumbradas a) el olor y el asco, acabarán riéndose. Igual tardan un rato; no lo sé. Pero todo lo nuevo parece raro al principio y luego no tanto, ¿no?