Spike Lee

La Historia, con protagonismo negro

Desde hace ya bastantes años, tengo la sensación de que cuando oigo hablar de Spike Lee (nacido en Atlanta en 1957), se debe a declaraciones suyas y no al estreno de alguna de sus películas. Es cierto que Spike, de vez en cuando, ha realizado declaraciones que, tomadas por la parte parecen exabruptos, pero siempre han respondido a algún problema de fondo. Igualmente, sus declaraciones no son tan enjundiosas ni numerosas como sus largometrajes, estrenados con cuentagotas por estos lares. Lo cual no significa, como veremos, que se haya convertido en una caricatura de lo que fue en sus primeros largometrajes o, si se quiere, que se haya acomodado con el paso de los años. Treinta años de carrera y más de cincuenta trabajos tras las cámaras también nos han de hacer pensar que poco conocemos la filmografía del cineasta neoyorquino y que a veces se vierten opiniones sobre Spike más relacionadas con sus polémicas declaraciones que por las virtudes o defectos de su filmografía. Clint Eastwood, a propósito del díptico de Iwo Jima y Quentin Tarantino, en relación a Django desencadenado (Django Unchained, 2012) han sido dos de los blancos hacia los que ha apuntado últimamente el cineasta. En el primer caso fue una declaración mucho más sustanciosa de lo que aparentaba y en el segundo caso, me parece más una controversia con años a la espalda, respecto al uso de la palabra nigger y que se remontaba al tercer largometraje de Tarantino, Jackie Brown (íd., 1997).

40 Acres and a Mule

Spike Lee es de los pocos cineastas que ha tenido una productora antes de tener un producto cinematográfico; el nombre de la misma 40 Acres and a Mule hace referencia al primer intento sistemático por parte del Gobierno estadounidense para ofrecer a los esclavos recién liberados tras la Guerra de Secesión una reparación por los largos años de esclavitud.

Su primer largometraje, Nola Darling (1986) ya fue producido por su propia compañía, lo cual muestra, en primer lugar, el deseo de tener el control de su carrera a través de su productora o en su defecto apostar económicamente por la rentabilidad de proyectos ajenos. En segundo lugar, el sentido de su trabajo, reflejado en el recuerdo del pasado; el nombre de la productora, 40 Acres and a Mule Filmwork, descubre mucho de la identidad del director, que se refleja en sus películas.

Con el paso de los años, el negocio se diversificó al diseño de camisetas, de anuncios de publicidad, vídeos musicales, todo un conglomerado de negocios que han permitido a Spike Lee multiplicarse en numerosos campos y generar una marca asociada a la negritud, su poder y su Historia. Su último largometraje, The Sweet Blood of Jesus (2014), en fase de postproducción, ha sido financiado mediante crowdfunding. Mediante la cooperación colectiva de numerosas personas, recibió 1.250.000 dólares, para filmar en apenas dieciséis días el que es, hasta el momento, su último largometraje.

La irrupción internacional de Spike Lee se produjo con el estreno de su tercer largometraje, Haz lo que debas (Do the Right Thing, 1989). Cannes posibilitó que la crítica lo bautizara como el cabecilla de lo que denominaron la nueva ola de cine negro, retruécano de algo que nunca fue. Sencillamente, en un lustro se produjo una acumulación de cineastas de dicha raza que dieron pie a relatos donde hombres y mujeres negros eran protagonistas, lo cual hizo que alguien lo viera como una rareza. Pero la verdadera excentricidad residía en la miopía del espectador o del crítico quien veía demasiados negros en pantalla. Pasado ese momento, y desaparecidos del panorama la mayoría de dichos directores, debería sobresalir la obra como cineasta de Spike Lee, pero sigue pesando el lastre de haber sido acusado de racista, de desprecio a otras comunidades o, bien en su extensión, de rechazo a la raza blanca, en un discurso mucho más complejo de lo que parece pero que contiene sus lagunas.

Críticas que poco tienen que ver con el cine y que opacan la obra de Spike, un director, en mi opinión, dotado como pocos para expresar varias ideas con una sola imagen. Anotaré un ejemplo. En Fiebre salvaje (Jungle