Resumen 2019. Apuntes personales

Algunos de nuestros colaboradores han querido dejar un comentario libre sobre el año cinematográfico. Listas alternativas, denuncias del estado de las cosas y en definitiva, lo que les ha salido del… alma.

Luis Fernández (Miradas de Cine)

Este año he disfrutado particularmente de las retrospectivas ofrecidas por diferentes festivales, ejercicios de arqueología cinematográfica que nos devuelven obras tremendamente vivas al tiempo que fascinantes testimonios espectrales del pasado. Desde las miradas femeninas del cine alemán que proponía la Berlinale hasta la muy reciente consagrada a Paulo Rocha a cargo de Márgenes, pasando por las dedicadas a Roberto Gavaldón en San Sebastián, Franco Piavoli en Gijón, las Melodías Excéntricas de Sevilla o todo Il Cinema Ritrovato de Bolonia, una gran retrospectiva de la historia del cine en sí mismo. Esperemos que 2020 no le ande a la zaga.

Tomás Fernández Valentí (Miradas de Cine)

Momentos destacados del año:

Por la parte que me toca directamente, que “Dirigido por…” haya alcanzado, contra viento y marea, su n.º 500. Y, por otro lado, señalar, en el saldo de lo negativo, los histéricos fenómenos creados en redes sociales alrededor de películas como la, para mí, mediocre Érase una vez en… Hollywood, la interesante pero tampoco excepcional Joker
y la irregular pero en absoluto despreciable Cats, los cuales, lejos de fomentar el debate cultural, han convertido la Internet en un campo de minas donde triunfan los comentarios sensacionalistas y el anhelo de impactar a toda costa con la primera majadería que a uno le pasa por la cabeza.

Marla Jacarilla (Contrapicado, Culturaca)

Top 5 de películas sin estrenar que merecen toda la suerte del mundo:

  1. The Souvenir (Joanna Hogg, Reino Unido)
  2. Zombi Child (Bertrand Bonello, Francia)
  3. Invasión (Shahram Mokri, Irán)
  4. The River (Emir Baigazin, Kazajstán)
  5. Season of the Devil (Lav Díaz, Filipinas)

Toni Junyent (Miradas de Cine)

Este ha sido el primer año que he logrado registrar todas las películas que he visto en una libreta y, aun así, esto de hacer listas sigue poniéndome un poco nervioso, no dejo de sentirme un impostor y hacerme preguntas sobre por qué esta y no aquella película. Supongo que algún día se me pasará y aceptaré que es un juego en el que nadie pierde: se celebran afinidades, se descubren senderos no transitados y se vitupera deportivamente a quienes han escogido filmes que se te atragantan. En todo caso, ahora venía pensando que este no ha sido un año muy prolífico en lo que respecta a la comedia; quizá se me ha escapado algún estreno o no me han entusiasmado filmes que aparecerán en otras listas, pero ya que se me ha dado este espacio para decir lo que quiera, voy a marcarme un top ten de las películas más divertidas que he visto en estos doce meses, que empezará por la maravillosa Petit à petit (Jean Rouch, 1970) —gracias, Xcèntric— y sigue con In Fabric (Peter Strickland, 2018); La niña santa (Lucrecia Martel, 2004); Juego peligroso (Colin Higgins, 1978); The Pirate (Vincente Minnelli, 1948); Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994); ¡Vaya luna de miel! (Jesús Franco, 1980); La masacre del microondas (Wayne Berwick, 1983); The Cruz Brothers and Miss Malloy (Kathleen Collins, 1980); Le daim (Quentin Dupieux, 2019) y, de regalo y para que consten en acta todas las películas que he visto este año en las que aparece la gran Mercedes Morán, Sueño Florianópolis (Ana Katz, 2018).

Jose Luis Losa (Cineuropa, La voz de Galicia)

No quiero dejar sin dejar constancia de mi cabreo ante el insultante matrato sufrido por  Loro (el film de Paolo Sorrentino estrenado como Silvio y los demás.  Sobre los 212 minutos de la versión íntegra —que fue la exhibida en Toronto— el estreno del film a nivel internacional se vio amputado hasta los 155 minutos. De cómo ese destrozo en la sala de montaje afectó al resultado de la obra puede constatarse tan fácilmente como yendo a la plataforma de Movistar en donde —sorprendentemente— sí está la versión genuina tal y como la concibió Sorrentino. Y ahí puede constatarse cómo la ausencia de esa hora de metraje altera por completo el ritmo original de lo que es —contemplada en su integridad— una soberbia recreación fisica y moral de lo que fue el ocaso de Berlusconi, ya en huida hacia adelante. Contemplada en su plenitud. Loro viene a conformar, junto a Il divo, el gran díptico de Sorrentino sobre la historia de Italia desde la mitad del siglo pasado hasta el presente.

Por lo demás, del alto nivel de la cosecha de este 2019 en el cual la industria norteamericana ha pasado a ser por unos meses el espejismo de aquel Nuevo Hollywood, con obras autorales —las de Scorsese, Tarantino, Todd Phillips y, en menor medida, James Gray— ocupando la cabeza del box office y devenidas evento a ratos extracinematográfico, da una idea el hecho de que con la cartelera de estos doce meses, podríamos perfectamente conformar una cara B, un top alternativo que nos quedaría así de chulo:

  • Liberté
  • Lo que arde
  • Retrato de una mujer en llamas
  • La favorita
  • High Life
  • Mula
  • Las herederas
  • Rojo
  • Los miserables
  • Utoya, 22 de julio

Y eso —para quien hable de la supuesta mala salud de la cosecha del 19— cuando la lista de películas de relieve vistas en el panorama de festivales de la temporada y negadas al espectador en salas suma como dos decenas de «imprescindibles». De ellos sabemos que tendran estreno, al estar ya compradas en España, tan solo Synonimes, Zombi Child, Martin Eden o Dark Waters. Un minoria frente a la lista de películas eminentes del año que se cierra que se encaminan hacia la invisibilidad. Apúntense en este limbo de títulos que tienen pinta de pasar a ineditos The Kingmaker, An Easy Girl; The Souvenir, Kuru, Aniara, States Funeral, The Halt, Vitalina Varela, Bacurau, Uncut Gems, de los hermanos Safdie, o  El diablo entre las piernas, de Arturo Ripstein.

Carlos Losilla (Caiman)

Tan importantes como estas para entender el cine del presente, o a veces incluso más, fueron los descubrimientos de algunas películas que hizo Jacques Tourneur en los años 40-50 (The Leopard Man, Circle of Danger…), la revisión de ciertos musicales de finales de los 50 (The Pajama Game, Damn Yankees…) o una que aún no había visto de
Raoul Walsh (One Sunday Afternoon). Si se hubiera estrenado, en la lista estaría de una forma u otra The Souvenir, de Joanna Hogg. Por lo demás, esta lista podría ser otra en unos días, incluso mañana mismo.

Álvaro Peña (Perros Verdes, Miradas de Cine)

Creo que este es el primer año en que no he incluido en mi lista ninguna película japonesa, o, al menos, el primero en que he reparado en ello. Y eso que una obra maestra del hastío existencial como Outrage 3 (Autoreiji Saishūshō, Takeshi Kitano) se estrenó este año en España, así como su reverso en cierta manera, la declaración de amor al cine —más vitalista que la de Scorsese en El irlandés— de One Cut of the Dead (Kamera o tomeru na!, Shin’ichirō Ueda). Sin embargo, siendo ambas producciones de 2017, he pensado que contribuiría a blanquear el estado renqueante, afásico, de una industria japonesa a la que ya no representan nombres como los de Hirokazu Koreeda, Sion Sono o Naomi Kawase, sino la masa de artesanos, asalariados y directores indies a tiempo parcial que sostienen la mayor degeneración de un audiovisual en tiempos de paz que ha conocido la historia. Y me pregunto ¿vive un empobrecimiento similar el resto del cine con la consolidación de las plataformas de streaming, los oligopolios de producción y distribución, las derivas ideologizantes o el consumo multipantalla de series, vídeos en Youtube, etc.? A mi modo de ver, cada una de las películas de mi lista (y muchas que destacarán otros compañeros) desmienten esta percepción. Pero si en algún momento hitos aislados y genios solitarios se revelaran como meras excepciones de reglas de degradación de la industria, aquellos que nos llamamos a nosotros mismos críticos deberíamos salir al escenario, agarrar el micrófono y decir claramente, sin miedo: «No hay banda». Las palabras honestas, como las imágenes a las que llaman, son aquellas que no se subordinan a la vida, sino que le dan sentido; a pesar, demasiado a menudo, de nuestros intereses.

Antoni Peris (Miradas de Cine)

  1. Como cada año lamentar el gran número de enormes obras que se quedan en festivales como Ce magnifique gateau (E. Da Swaef, J. Roels, 2018), In Fabric (P. Strickland, 2018), Your Face (Tsai Ming Liang, 2018), Invasion (S. Mokri, 2017), Jinpa (P. Tseden, 2018), It Comes (Kuru,T. Nakashima, 2018), The Long Walk (M. Do, 2019) o We’re Little zombies (M. Nagahisa, 2019)
  2. Reconocer que tras el cambio industrial hollywoodiense de los 70, Netflix supone un nuevo cambio radical en la producción y, sobre todo, en la distribución. Baumbach, Clapin, Sono (The Forest of Love. 2019) y Scorsese entre muchos otros han recibido financiación gracias a esta plataforma y sus obras alcanzarán una difusión muchísimo mayor de la esperada cuando son financiadas y apoyadas por otras major.
  3. Aplaudir y admirar la capacidad estratégica y planificadora de Kevin Feige que en una docena de años y 22 películas ha creado (con un equipo de directores, actores, guionistas y artistas digitales) una saga que pasará a la historia del cine. Entiendo que no guste a muchos (por mi parte decir que Endgame estuvo a punto de entrar en mi top) pero que Scorsese lo critique mientras deja que The Irishman se vea en smartphone en el tiempo o los tiempos decididos por el espectador me suena a pataleta mediática, también planificada.

Paula Arantzazu Ruiz (Sensacine)

Y porque el cine de un año no se reduce solo a 10 películas:

De 2018, se estrenaron este 2019 filmes que creo que merece la pena recordar como High Life, de Claire Denis; Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan; El libro de imágenes, de JLG; La portuguesa, de Rita Azevedo Gomes; Maya, de Mia Hansen-Love; Funan, de Denis Do; o Los hermanos Sister, de Jacques Audiard. También vale la pena mencionar
otros títulos importantes de 2019 como Parásitos, de Bong Joon-ho; Buñuel en el laberinto de las tortugas, de Sebastián Simó; Súper empollonas, de Olivia Wilde; Érase una vez… en Hollywood, de Quentin Tarantino; Liberté, de Albert Serra; ¿Dónde está mi cuerpo?, de Jérémy Clapin; El irlandés, de Martin Scorsese; y Atlantique, de Mati Diop.

Por último, 11 películas de 2019 vistas en festivales durante 2019:

  • Les enfants d’Isadora (2019), de Damien Manivel
  • Delphine et Carole, insoumuses (2019), de Callisto McNulty
  • The Souvenir (2019), de Joanna Hogg
  • Martin Eden (2019), de Pietro Marcello
  • La famosa invasión de los osos en Sicilia (2019), de Lorenzo Mattoti
  • I diari di Angela – Noi due cineasta, de Yervant Gianikian, Angela Ricci Lucchi
  • Bait (2019), de Mark Jenkin
  • Vitalina Varela (2019), de Pedro Costa
  • Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin (2019) + Family Romance LCC. (2019) – de
    Werner Herzog
  • Zombi Child (2019), de Bertrand Bonello

Sergio Vargas (Miradas de Cine)

Voy a aprovechar para reivindicar tres películas que creo que nadie ha votado (ni siquiera yo, aunque me ha dolido, casi físicamente, dejarlas fuera, y eso que otros años me cuesta poner diez títulos):

  • La mejor defensa es un ataque (The Art of Self-Defense), de Riley Stearns
  • The Old Man and the Gun (íd.), de David Lowery
  • Ghostland (Incident in a Ghostland), de Pascal Laugier

Y en general decir que la de este año me parece un gran cosecha que me daría para configurar varios tops alternativos con títulos como One Cut of the Dead, Los hermanos Sister, El hijo, El vicio del poder (que creo que tampoco la ha votado nadie), Infierno bajo el agua (y por cierto también vi este año la anterior de Aja, la muy estimable La resurrección de Louis Drax), Ruben Brandt coleccionista, Quien a hierro mata, Toy Story 4, La favorita, Dobles vidas, Green Book (de la que parece que nadie se ha acordado, y eso que ganó el Oscar, y que está muy bien), Verano del 84, 70 Bin Ladens (otra olvidada en las listas), Mirai: mi hermana pequeña, Escape Room (que sí, me gustó bastante), Muñeco diabólico (un remake más que decente), Casi imposible, La viuda, Superempollonas, Venganza bajo cero (me divertí mucho viéndola, sí) o incluso El sótano de Ma (otro placer culpable). Hasta dos comedias españolas me han gustado bastante (Lo dejo cuando quiera, ¿Qué te juegas?). E incluso Dolor y gloria (pero la verdad es que me gustó mucho más Julieta).

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