Corazón de cristal

Lo viejo y lo nuevo

Entre la razón y la locura hay una fina línea de separación. Y esa mínima distancia que los separa es la que le ha interesado siempre al realizador germano Werner Herzog. Formó, junto a Wim Wenders, Rainer Werner Fassbinder y Volker Schlöndorff, el llamado Nuevo Cine Alemán, donde compartían en común la nacionalidad y una voluntad de ruptura con el cine anterior, pero todos y cada uno de ellos desarrollaron un cine muy personal que nada tenía que ver con el resto de compañeros del movimiento.

Así, mientras Wim Wenders se decantó por el retrato de la incomunicación humana, Fassbinder por las relaciones de dominación y Schlöndorff por los conflictos personales, Werner Herzog convirtió en pasión esa obsesión que imperó todo su cine desde el principio: la determinación y motivación férrea de las personas decididas, que van hasta el final en sus deseos e ilusiones. Desde Aguirre en Aguirre o la cólera de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, 1973), que se reb