Tenemos el vicio de elaborar listas, ranquin y tops varios… no seremos menos que otros compañeros y os ofrecemos aquí una selección de películas del Festival, de la cincuentena que hemos visto. La presencia de algunas era prácticamente “de obligado cumplimiento”. Otras están para que despierten una más que merecida curiosidad.

1. Under the Silver Lake, de David Robert Mitchell

Decepcionó a aquellos que esperaban una obra de terror urbano, semejante a It Follows, la obra previa de D. R. Mitchell. Pero se me reveló como la más fascinante ensoñación sobre Hollywood, la posesión del mundo real por las imágenes cinematográficas hasta el punto de disolver la racionalidad. Aun no hemos publicado un texto, pero habrá uno, con la extensión que se merece.

2. Burning, de Lee Chang-dong

Lee Chang-dong, con todos sus diversos niveles de lectura. La vanidad, la soledad y la tristeza de la juventud coreana. Un noir contenido. Un ensayo de novela creativa.  Grandes interpretaciones para vidas forzadamente crepusculares.

3. Lazzaro felice, de Alice Rohrwacher

Rohrwacher consigue que el cine de De Sica, Fellini, Pasolini y los Taviani reviva en una bella, triste, fábula. Pobreza, bonhomía, mezquindad. Naturaleza frente a ciudad. El buen salvaje enfrentado a los hombres lobo. Otro mundo no parece ser posible. Entrañable.

4. One Cut of the Dead, de Shinichirou Ueda

El sleeper del año en Japón es el sleeper del Festival. Una hilarante comedia de zombis resulta ser una brillante, inteligente, construcción de cine y sobre el cine. Su modestia y habilidad formal empequeñecen la vanidad de Climax.

5. Aniara, de Hugo Lilja, Pella Kågerman

Sobria mirada a las catástrofes espaciales. Una nave llena de gente a la deriva. No requiere excesivos efectos espaciales gracias a una gran dirección y un montaje que evidencian los estragos del tiempo. Algo así como un High Life en las galaxias.

6. El ángel, de Luis Ortega

Magnético thriller de alta tensión, raptos de violencia y sensualidad constante. Impecable narración con banda sonora envolvente. Lorenzo Ferro, protagonista, es como un Tadzio, aquí ángel de la muerte… en Buenos Aires. Scorsese rules.

7. Season of the Devil, de Lav Diaz

Oppenheimer montó un musical con torturadores y Rithy Panh otro con muñequitos. Lav Diaz modera metraje (¡sólo 236 minutos!) para denunciar con canciones las masacres de paramilitares filipinos. Escalofriantes melodías.

8. The Spy Gone North, de Jong Bin Yoon

Gran cine coreano, gran factura visual, interpretaciones y dirección… y, lo más sorprendente, guion muy bien construido. Tensión continua sin ningún exceso y sólida denuncia de gobiernos corruptos. A la orden del día.

9. Nancy, de Christina Coe

Drama intimista con suspense, no encontró su lugar en Sitges. Pero este excelente indie de Christina Choe tenía el mérito de aunar el mejor estilo de Kelly Reichardt, incluido el retrato de un personaje herido e inestable. A reivindicar.

10. Cam, de Daniel Goldhaber

Cierto, Daniel Goldhaber le roba el lugar a Von Trier, Zahler, Goddard, Dupieux, a Diamantino o a los escolares de L’heure de la sortie. Pero este debut, aunque algo irregular muy estimulante, merece mucho la atención, por el mundo que retrata, por cómo lo retrata y por cómo retrata la amenaza de la virtualidad y las redes sociales.