La viuda, de Neil Jordan

La viuda, de Neil Jordan

La viuda bebe de la estructura del thriller psicológico que tanto proliferó hace tres décadas, representado claramente en la célebre Atracción Fatal (…) pero el director irlandés decide subvertir algunas de las claves del género para una necesaria adaptación al siglo XXI

Detective Pikachu, de Robert Letterman

Detective Pikachu avanza con una prisa angustiosa. El guion parece optar por el frenetismo de quien quiere pasarse el juego en el menor tiempo posible, y se olvida de que, a menudo, en la calma de las misiones secundarias se encuentra la parte más gozosa de la partida.

Gracias a Dios, de François Ozon

En Gracias a Dios es en los elementos estructurales y no tanto de trama donde podremos llegar a ver al Ozon creador. El ámbito de la historia, de lo evidente, queda pegado a la realidad y al respeto hacia quienes han vivido (y aún viven) el proceso de superación de aquellos casos.

Dobles vidas, de Olivier Assayas

El fantasma que acecha fuera del plano es lo implícito; la verdad oculta cuya presencia se siente pero que en una especie de acuerdo tácito se prefiere mantener detrás de un fino velo.

Olvidadas insumisas: Cecilia Bartolomé

Se dice que en España no existe una genealogía fílmica feminista a la que aferrarse como creadora, sentencia que ha hecho más mal que bien a la construcción de una tradición de cine hecho por mujeres y para mujeres. Las jóvenes que entramos en la universidad nos sentimos huérfanas y obligadas a enraizar en una tierra yerma que nadie trabaja previamente para nosotras, tenemos que escribir de nuevo la historia para darnos cuenta que, aunque disgregadas, hubo muchas realizadoras antes que nosotras.

Bajo el sopor del sueño

El problema es que nos eyacularon, nos gestaron, nos nacieron, nos hicieron. No pudimos decidir y nos encontramos cara a cara con el desastre de un sobre-vivido mundo al que no importamos una mierda. Y entonces nos moldearon a medias. Nos mostraron el umbral de cómo pensar y hablar, de cómo sentir, comer, follar, engendrar y trabajar; pero nadie nos enseñó jamás a saber, a querer y a rehusar vivir.

Catoptromancia: La juventud tras el espejo

Y en esa endeble línea fronteriza, en ese campo de batalla marginal donde confluyen la inverosimilitud del espectáculo y la veracidad fáctica de la existencia, es donde se atrinchera y sobrevive un trance de espacio y tiempo mágicos: la evocación, con toda la distorsión reconstructiva del propio imaginario que ésta conlleva, inevitable pero poéticamente.

Verano sin fin. El cine sobre una ola

Exprimían las horas del día surfeando y alimentándose (vagamente) de lo que pescaban o cogían de los campos. Cuando no había olas, esperaban. Y cuando esperaban, se divertían deslizándose por barrizales o aprendiendo a lanzar fuego por la boca.