SEFF 2019

SEFF 2019

El Festival de Cine Europeo de Sevilla regresaba para su decimosexta edición con una potente programación que recogía un buen puñado de los títulos más interesantes realizados en el Viejo Continente durante la presente temporada cinematográfica, además de las puntuales pero imprescindibles miradas al pasado cinematográfico. Hablamos de obras que rimaban o contrastaban dentro de unas líneas temáticas que podríamos proponer de la siguiente manera.

El tiempo contigo, de Makoto Shinkai

El tiempo contigo, de Makoto Shinkai

El último monumento a la adolescencia erigido por el realizador japonés Makoto Shinkai se titula El tiempo contigo. El tiempo (esta vez el atmosférico) vuelve a juntar y separar a dos chavales traumados, en continua huida de un enemigo silencioso e implacable: sus propios semejantes.

Joker, de Todd Phillips

Si hace unos años, no demasiados, alguien me dijese que venía del futuro y uno de los hermanos Farrelly (Algo pasa con Mary, Dos tontos muy tontos…) iba a ganar un Óscar a mejor película, que Adam McKay (El reportero, Hermanos por pelotas…) se llevaría uno a mejor guion, y que el director de Escuela de pringaos y de la saga Resacón en la Vegas se llevaría el León de oro de Venecia pensaría que, en lugar de ser un viajero en el tiempo, mi interlocutor se habría escapado de un manicomio o al menos debería estar en uno.

Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan

Como en un sueño febril repleto de incoherencias, repeticiones, fugas y símbolos reinterpretables en Largo viaje hacia la noche se asiste a la lenta evaporación de una trama noir que se había entrelazado mediante recuerdos y olvidos (in)voluntarios de la memoria

Spiderman. Lejos de casa, de Jon Watts

Por un lado, Spiderman Lejos de casa es una película de superhéroes fuerte y musculada, pero por otro, es una comedia romántica adolescente desacomplejada, tan imberbe como las de John Hughes.

Godzilla rey de los monstruos, de Michael Dougherty

Evento sin igual para lo amantes de kaiju —apelativo nipón para las pelis de monstruos antediluvianos atizándose de lo lindo en entornos preferiblemente urbanos—: el estreno de otra cuenta en el rosario franquiciado de Godzilla & King Kong, bautizado como “monstruoverso” en un alarde de imaginación a la altura de los guionistas, que ya contaban con numerosos antecedentes penales como pergeñadores de infrahistorias para cintas de superhéroes.

Olvidadas insumisas: Cecilia Bartolomé

Se dice que en España no existe una genealogía fílmica feminista a la que aferrarse como creadora, sentencia que ha hecho más mal que bien a la construcción de una tradición de cine hecho por mujeres y para mujeres. Las jóvenes que entramos en la universidad nos sentimos huérfanas y obligadas a enraizar en una tierra yerma que nadie trabaja previamente para nosotras, tenemos que escribir de nuevo la historia para darnos cuenta que, aunque disgregadas, hubo muchas realizadoras antes que nosotras.

Bajo el sopor del sueño

El problema es que nos eyacularon, nos gestaron, nos nacieron, nos hicieron. No pudimos decidir y nos encontramos cara a cara con el desastre de un sobre-vivido mundo al que no importamos una mierda. Y entonces nos moldearon a medias. Nos mostraron el umbral de cómo pensar y hablar, de cómo sentir, comer, follar, engendrar y trabajar; pero nadie nos enseñó jamás a saber, a querer y a rehusar vivir.

Catoptromancia: La juventud tras el espejo

Y en esa endeble línea fronteriza, en ese campo de batalla marginal donde confluyen la inverosimilitud del espectáculo y la veracidad fáctica de la existencia, es donde se atrinchera y sobrevive un trance de espacio y tiempo mágicos: la evocación, con toda la distorsión reconstructiva del propio imaginario que ésta conlleva, inevitable pero poéticamente.

Verano sin fin. El cine sobre una ola

Exprimían las horas del día surfeando y alimentándose (vagamente) de lo que pescaban o cogían de los campos. Cuando no había olas, esperaban. Y cuando esperaban, se divertían deslizándose por barrizales o aprendiendo a lanzar fuego por la boca.