Resumen 2019. Apuntes personales

Resumen 2019. Apuntes personales

Algunas reflexiones o momentos cinematográficos puntuales que nuestros colaboradores han querido compartir sobre el año cinematográfico recién terminado.

El traidor, de Marco Bellocchio

Uno de los últimos supervivientes de la época dorada del cine italiano —representante fundamental, en concreto junto a Bertolucci, del nuovo cinema italiano de los años sesenta— regresa con una obra mayor dentro de su filmografía, demostrando la buena salud de la gozan algunos cineastas octogenarios en plena actividad, como Costa-Gavras o Ken Loach, todos además representantes de un cine de evidente compromiso social, si bien muy diferente.

Joker, de Todd Phillips

Si hace unos años, no demasiados, alguien me dijese que venía del futuro y uno de los hermanos Farrelly (Algo pasa con Mary, Dos tontos muy tontos…) iba a ganar un Óscar a mejor película, que Adam McKay (El reportero, Hermanos por pelotas…) se llevaría uno a mejor guion, y que el director de Escuela de pringaos y de la saga Resacón en la Vegas se llevaría el León de oro de Venecia pensaría que, en lugar de ser un viajero en el tiempo, mi interlocutor se habría escapado de un manicomio o al menos debería estar en uno.

Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan

Como en un sueño febril repleto de incoherencias, repeticiones, fugas y símbolos reinterpretables en Largo viaje hacia la noche se asiste a la lenta evaporación de una trama noir que se había entrelazado mediante recuerdos y olvidos (in)voluntarios de la memoria

Olvidadas insumisas: Cecilia Bartolomé

Se dice que en España no existe una genealogía fílmica feminista a la que aferrarse como creadora, sentencia que ha hecho más mal que bien a la construcción de una tradición de cine hecho por mujeres y para mujeres. Las jóvenes que entramos en la universidad nos sentimos huérfanas y obligadas a enraizar en una tierra yerma que nadie trabaja previamente para nosotras, tenemos que escribir de nuevo la historia para darnos cuenta que, aunque disgregadas, hubo muchas realizadoras antes que nosotras.

Bajo el sopor del sueño

El problema es que nos eyacularon, nos gestaron, nos nacieron, nos hicieron. No pudimos decidir y nos encontramos cara a cara con el desastre de un sobre-vivido mundo al que no importamos una mierda. Y entonces nos moldearon a medias. Nos mostraron el umbral de cómo pensar y hablar, de cómo sentir, comer, follar, engendrar y trabajar; pero nadie nos enseñó jamás a saber, a querer y a rehusar vivir.

Catoptromancia: La juventud tras el espejo

Y en esa endeble línea fronteriza, en ese campo de batalla marginal donde confluyen la inverosimilitud del espectáculo y la veracidad fáctica de la existencia, es donde se atrinchera y sobrevive un trance de espacio y tiempo mágicos: la evocación, con toda la distorsión reconstructiva del propio imaginario que ésta conlleva, inevitable pero poéticamente.

Verano sin fin. El cine sobre una ola

Exprimían las horas del día surfeando y alimentándose (vagamente) de lo que pescaban o cogían de los campos. Cuando no había olas, esperaban. Y cuando esperaban, se divertían deslizándose por barrizales o aprendiendo a lanzar fuego por la boca.