La luz que imaginamos

Top 2025. Votaciones individuales

Damos de nuevo la vuelta al calendario, ¿quién sabe si por última vez? Si hacemos caso a las noticias no está muy claro, la verdad, y si nos refugiamos en el cine… ¿ha habido alguna película mínimamente optimista este año? Algunas, sí, algunas hemos visto, pero hay que escarbar bajo las piedras para encontrarlas y, mientras buscamos, no encontramos sino escorpiones, serpientes o minas antipersona cuando no la bosta de alguna criatura antediluviana. Estos días en que nos movemos a la deriva de las acciones de gente que decide, cada vez peor, por todos los demás, si nos da por buscar algo de cobijo en la música, cualquier cosa que oigamos será la banda sonora para un golpe de estado, a la luz de los últimos acontecimientos, y ya que hablamos de luz, esa luz, la luz que imaginamos, debe andar al final de ese que llaman sirat, cuando nos envuelvan en nuestros sudarios. Los que vayan los domingos a misa quizá la encuentren entonces. Los pecadores puede que también la hallemos, aunque lo que es seguro es que tendremos que buscarla en otras partes y si no, siempre podremos esperar algo de misericordia. Pero no nos dispersemos, volvamos al cine, recordemos por qué estamos aquí aunque sea para constatar que los tiempos cambian, y no precisamente para bien. Autores, de los de verdad, con solera y que no hace tanto ganaban premios aquí y allá, relegados al subsuelo a pesar de que han entregado excelentes trabajos de los que tan poco se ha hablado, ni siquiera en su estreno. Alguno se ha acordado de ellos en esta encuesta, pero sobran los dedos de una mano. También 2025 nos deparó obras maestras imperecederas, o eso se decía a principios de año, aunque en febrero o marzo misteriosamente pocos las recordaran. Ahora que hacemos balance son también cuatro gatos los que no se bajan del burro (ni que estuviésemos en Zootropolis)… Algún vendehumos de manual, sin embargo, se ha llevado su ración de gloria, y podríamos dar nombres pero esto se convertiría en una caza de brujas y nos quedaríamos sin el flow, el poco que nos queda, el poco que nos permiten, así que dejaremos que tú que nos lees eches un ojo o dos (de los de la cara, a ser posible) por estas listas y adivines a cuales nos referimos, y más que discrepar o concordar, que sabemos que lo harás, porque está en nuestra naturaleza, quizá encuentres algún título al que dar otra oportunidad, alguna joya por descubrir, alguien a quien retirar el saludo… o quizá te des de bruces con una de esas obras en las que quedarte a vivir (te sorprenderías con la cantidad de gente que dice esto de algunas películas, aunque lo cierto es que no sabemos dónde viven ahora, lo mismo es para pensárselo), o que meterte p.e.c. (también hay gente que dice esto, a nosotros no nos preguntes) o que te cambie la vida (se podría escribir un libro sobre la volubilidad de algunas personas) o, siendo más razonables, que al menos te saque una sonrisa aunque al final te arranque el corazón. O a la inversa, si es que tienes suerte.

Haciendo balance, que es de lo que se trata, aunque siempre nos vayamos por las ramas, en la encuesta han participado 43 personas que han seleccionado 149 obras diferentes. El título más seleccionado ha sido elegido por el 56% de las personas encuestadas, a cierta distancia del segundo, que aún así, ha sido seleccionado por el 35%. En los próximos días iremos publicando reseñas de los diez títulos más seleccionados, lo que al final constituye nuestro top anual. 

La imagen que encabeza esta lista —La luz que imaginamos, de Payal Kapadia— no es de la película más votada, sino de la que ha quedado en la posición 11, y las que la cierran, son las que ocupan los puestos del 12 al 23. En caso de empate, ponemos más arriba la que se ha estrenado antes ya que, al fin y al cabo, ha permanecido más tiempo en la memoria de aquellas personas que la han escogido.

Ahora sí, os dejamos con las escogidas por las personas encuestadas y sus comentarios cuando les ha apetecido explayarse algo más (bien sea en un texto breve, bien en un artículo enlazado, al pie de cada lista) y, otro año más, mucha suerte y gracias por leernos.

Tonio L. Alarcón (Dirigido por, A Quemarropa Podcast, Rubik Audiovisual)

Raúl Álvarez (Profesor de diseño y crítico de cine)

Dani Álvarez López (Miradas de Cine)

Arantxa Bolaños de Miguel (Miradas de Cine)

Óscar Brox (Miradas de Cine)

Quim Casas (Dirigido por, El periódico de Catalunya, Rockdelux, Pickpocket)

Adrián Chamizo Sánchez (Découpage, El antepenúltimo mohicano)

Fernando Cid (Miradas de Cine)

Víctor Dalmau (Miradas de Cine)

Creo pertinente destacar algunos títulos vistos en festivales que no tienen distribución anunciada y que me han apasionado. Coged aire: A Fidai Film (Kamal Aljafari), Eephus (Carson Lund), Youth – Hard Times (Wang Bing), Blade of Fury (Qin Pengfei), Último robo en Berlín (Thomas Arslan), CAMP (Avalon Fast), Bulk (Ben Wheatley), A Grand Mockery (Sam Dixon y Adam C. Briggs), O Riso e a Faca (Pedro Pinho) y Monólogo colectivo (Jessica Sarah Rinland).

Ya que estamos, la serie que más he disfrutado ha sido Alien: Planeta Tierra (Noah Hawley), y a lo que cortometrajes refiere, me quedo con Las botas de la noche (Pierre-Luc Granjon).

Xoán Domínguez San José (Miradas de Cine)

Miguel Faus —Cineasta (Calladita)—

Las he ordenado no por preferencia sino por el orden en que las vi. Me faltan muchas películas por ver que probablemente podrían haber entrado, como Valor sentimental, Grand Tour, MisericordiaA la deriva, Father Mother Sister Brother y Una casa llena de dinamita.

Luis Fernández (Miradas de Cine)

Tomás Fernández Valentí (Dirigido por)

Pablo Ferrer (Miradas de Cine)

Hector García (Cameo Podcast)

José Ramón García Chillerón (Miradas de Cine)

Gerard Garrido (Miradas de Cine)

Jorge Gorostiza (Doctor Arquitecto e Investigador Cinematográfico)

No puedo valorar las películas junto con las series, por lo que añado por orden alfabético cinco temporadas de las siguientes series:

  • Adolescence, de Stephen Graham y Jack Thorne
  • El eternauta (Temporada 1), de Bruno Stagnaro
  • M – El hijo del siglo (Temporada 1), de Joe Wright
  • Severance (Temporada 2), de Dan Erickson
  • Slow Horses (Temporada 5), de Will Smith

Araceli Gozalo (Madrid Audiovisual)

Juvenal K. Holich (Los Volúmenes)

Agus Izquierdo (Núvol)

Marla Jacarilla (Filmtopia)

Gisela Junyent Dalmau (Miradas de Cine)

Toni Junyent (Cinemanía)

Belit Lago (Rubik Audiovisual)

Paralelamente, me gustaría aportar una lista de lo mejor del cine de terror del año, como celebración de un considerable número de títulos notables y, por qué no, con la entrañable intención de darle espacio a un género muchas veces denostado (aunque en muchos de los tops de este 2025 se han colado algunas de estas películas, hecho que me hace enormemente feliz). Por la imposibilidad de escoger únicamente diez, me adhiero a la normativa de seleccionar únicamente propuestas estrenadas en salas o plataformas, dejando fuera joyas como CAMP de Avalon Fast o Mother of Flies de la familia Adams, dos de mis títulos «fantásticos» favoritos del año.

Ahí va mi top 10 de cine de terror:

  1. Devuélvemela, de Danny Philippou, Michael Philippou
  2. Alpha, de Julia Ducournau
  3. 28 años después, de Danny Boyle
  4. Los pecadores, de Ryan Coogler
  5. Fréwaka, de Aislinn Clarke
  6. La hermanastra fea, de Emily Blechfeldt
  7. Keeper, de Osgood Perkins
  8. Weapons, de Zach Cregger
  9. Together, de Michael Shanks
  10. Good Boy, de Ben Leonberg

José Luis Losa (La Voz de Galicia, Director de Cineuropa)

Carlos Losilla (Escritor y traductor)

Lo más importante de 2025, en mi opinión, ha sido la muerte de dos programadores. Fran Gayo y José Luis Cienfuegos, que cambiaron las cosas, durante el paso de un siglo a otro y en los años sucesivos, en lo que se refiere a la percepción del cine contemporáneo en nuestro entorno y creo que más allá. Sobre todo porque eso me ha
dado pie a preguntarme —más allá de los lazos de amistad y afinidad que me unían a ambos— quién puede recoger el testigo ahora, quién sería capaz de hacerlo, quién tiene
las dotes y los conocimientos necesarios para ello. También el arrojo y la valentía para enfrentarse a un estado de cosas cada vez más degradado. No nos engañemos, puede que encontremos diez o veinte películas para formar una lista como la que aquí se pide, pero se trata de excepciones, de lugares aislados de resistencia frente a un panorama desolador cuyas características todos conocemos y de las que todos deberíamos sentirnos responsables. Por eso, ante esta desidia generalizada —en la que me incluyo, por pereza o cobardía—, el retorno a un cierto “clasicismo” por parte de cineastas tan distintos como Mike Flanagan, Jim Jarmusch, Richard Linklater, Sharunas Bartas o Alain Guiraudie —me dicen que también David Mamet o Hal Hartley, cuyas últimas
películas aún no he visto— debería contemplarse como una buena noticia, no por modesta menos significativa. Un cierto retorno a los orígenes, a un grado cero de la
escritura cinematográfica que permita volver a empezar.

Sandra Martín (Miradas de Cine)

El desenfreno de la producción actual sumado a la entrada de las plataformas en la financiación de las películas está provocando que cada vez haya más títulos disponibles pero menos tiempo para su proyección en las salas de cine. Disfrutar de películas pequeñas como Kontinental ´25 de Radu Jude en la gran pantalla antes de que sean relegadas al streaming —en el mejor de los casos— se está convirtiendo en una carrera de fondo para el espectador potencial y eso siempre que hablemos de una gran ciudad. En el Festival D´A (Barcelona) se pudo ver Toxic (2024), flamante ópera prima de la lituana Saulė Bliuvaitė sobre unas jóvenes aspirantes a modelos que intentan escapar de un entorno de miseria. El filme se estrenó directamente en la plataforma MUBI pese a ser uno de los títulos más reivindicables del año y a su premio como Mejor Película en el Festival de Locarno (2024). Sin obviar que 2025 ha sido un año más que digno en cuanto a la calidad de muchas de las obras estrenadas, mi deseo para el 2026 es que haya menos títulos y más tiempo para poder darles el espacio que necesitan. Como suele decirse: menos es más.

Lidia Martínez Barahona (Ambientóloga)

Israel Paredes (Dirigido por)

Yago París (Cine Divergente)

Jorge-Mauro de Pedro Ayuso (Culturaca, Miradas de Cine)

Álvaro Peña (Cine Divergente, Perros Verdes)

Antoni Peris (Miradas de Cine)

Cristian Planas(Director SciFi BCN)

2025 fue el año del inicio del split euro-americano. Desde Europa, la consecuencia cinematográfica será un desacoplamiento progresivo de la cultura popular estadounidense. Que los marcianos siempre ataquen Nueva York por fin empezará a resultarnos extraño. Quizás. Ojalá. Y es irónico que 2025 sea también el año de Una batalla tras otra. Anderson es el director americano más conectado a lo canónico y a la tradición de la Great American Novel, especialmente en su vertiente monumental: la de adaptar a novelistas desmesurados como Upton Sinclair (Pozos de ambición / Oil!) o Thomas Pynchon (Vicio propio, y ahora Vineland). Aparte de PTA, el cine estadounidense es menos estimulante que nunca. Razón de más para buscar en otras cinematografías, empezando por la española, que sigue instalada en una época dorada.

Jordi Revert (Escritor cinematográfico y Profesor de Comunicación Audiovisual en la UV)

Sebastián Ros (Los Volúmenes)

Diego Salgado (Crítico de cine)

Víctor de la Torre (Perros Verdes, Cine Divergente, Miradas de Cine)

Sergio Vargas (Miradas de Cine)

Pablo Vázquez (Fotogramas)

María Verchili (Miradas de cine)

Este año cinematográfico 2025 para mi ha resultado de entrada menos estimulante que los precedentes. Las películas se iban sucediendo en la cartelera sin que sintiese esa emoción especial que nos provocan las obras especiales y trascendentes. Sin embargo, al final, mirando hacia atrás, corroboro una vez más que sobreviven en el cine contemporáneo veteranas autorías irreductibles. Como la propuesta de Alain Guiraudie, atravesada de su corrosivo humor negro, para diseccionar las miserias de la sociedad francesa de provincias, o la contemplación inquisitiva de Kelly Reichardt sobre la evolución socio-política de su gran país a través de su idiosincrática subversión de los géneros, o las furiosas embestidas creativas y reivindicativas de dos maestros como Paul Thomas Anderson y Jafar Panahi —este último, como siempre, en el límite del castigo penal—, así como la nueva aventura romántica del magnífico cineasta chino Jia Zhangke, compuesta además a partir de material rodado a lo largo de los últimos veinte años. Como también me congratula descubrir a esas nuevas creadoras, Antonella Sudasassi Furniss, Payal Kapadia o Constance Tsang, procedentes todas de culturas periféricas, que han demostrado un talento ilusionante para construir impagables retratos de femineidad desde el humanismo más combativo. Por supuesto, no puedo dejar de loar la que para mi es una de las dos películas españolas del año, esa confirmación catártica del imponente impulso creativo de Óliver Laxe, ni tampoco la poderosa apuesta existencialista y estatista de Dea Kulumbegashvili contra la represión patriarcal, Y para terminar, haciendo gala de mi melomanía irredenta, me he permitido un bonus track para reivindicar la última película del incombustible director rumano Radu Jude, así como para presentar dos films pequeños y preciosos que he podido disfrutar por su competencia en la Mostra de València y en el Festival de Cine de Roterdam y el privilegio de poder asistir a ambos, el primero es otro retrato atroz de la migración africana femenina en una ciudad de El Cairo colapsada, y el segundo un milagro cinematográfico, la primera película de animación de la República Dominicana, que resulta en una poética experimental verdaderamente conmovedora.

Bonus tracks: Kontinental25, Aisha Can’t Fly Away, Olivia y las nubes. 

Manu Yáñez (Fotogramas, El Cultural, Catalunya Ràdio)

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