Algunos comentarios personales sobre el año audiovisual:
- Descubrir una obra maestra es una de las felicidades de esta vida. Si la obra en cuestión es un clásico que no se había descubierto a tiempo, la sensación es de un impacto doble. ¡Cómo no podía yo conocer hasta ahora El año pasado en Marienbad, de Alan Resnais!… Sueños hechos cine.
- Un segundo apunte personal, sobre el Festival de Cannes. No todo el mundo tiene la oportunidad y yo la gocé este año por primera vez. Es todo un espectáculo: teatros con miles de butacas, salas a rebosar, cines con anfiteatro en los subterráneos de hoteles lujosos, otros IMAX y lo último de la producción internacional. Todo ello en un frenesí en que la prensa salta de un espacio a otro. Hay que vivirlo una vez por lo menos.
- El futuro de las salas vs el futuro del cine… El curso del 2026 nos dará la respuesta
- Creo que no seré el único en destacarlo. Este 2025 ha sido un gran año para el Fantastico. Más allá de Lanthimos y Bugonia, tenemos por estrenar las excelentes Resurrection y A Useful Ghost, pero disfrutamos también con otras que no cabían en la lista como Los sudarios, Los pecadores, Together o Frankenstein.
- Frente al terror filmado, fingido, el terror real vivido en diversas partes del mundo. Y de entre todos ellos (Congo, Sudán, Myanmar…) tenemos la guerra de Ucrania y el genocidio de Palestina por el estado israelí, retratado y visto casi en directo. En Yes, Nadav Lapid lanza a la cara de Israel su crueldad y su cinismo, tanto el del gobierno como el de aquellos que pretenden seguir una vida feliz a espaldas de las masacres. Por lo que a Europa concierne, me asalta la duda. ¿Es más inmoral cenar con las imágenes de muerte en nuestros televisores o pretender ignorar las matanzas porque no aparecen en nuestras casas? ¿Tiene sentido la captación y reproducción del terror o sólo aumenta nuestra complicidad con el genocidio?






