El caballero de los siete reinos

Parece que HBO no se cansa de exprimir el universo de Canción de hielo y fuego a pesar de que hace ya seis años que terminara Juego de tronos. En 2026 tendremos la esperada tercera temporada de La casa del dragón, precuela que ahonda en la guerra de poder en la casa Targaryen siglos antes de los eventos que paralizaron al mundo la década pasada. El caballero de los siete reinos, sin embargo, decide alejarse de la épica política y bélica de sus hermanas mayores para centrarse en la historia de un joven caballero errante.

Esta serie de seis episodios parte de las novelas cortas de George R.R. Martin, Los cuentos de Dunk y Egg y toda la acción tiene lugar en los pocos días que dura un torneo de caballeros. La dinámica entre los dos personajes principales, un caballero que busca un amo al que servir y un improvisado escudero con la forma de niño impertinente, es el centro de la narrativa que busca conscientemente no entrar en las disputas familiares entre casas reales y las guerras por el dominio de Poniente. La propuesta resulta fresca precisamente porque trabaja una narrativa muy concisa y cerrada.

Hay un elemento autoconsciente en la serie que parece burlarse de la grandeza de Juego de tronos poniendo el punto de vista a la altura de los artesanos, escuderos y comerciantes. Eso se traduce en un humor más burro y, en definitiva, más mugre, vísceras y escatología. En cierto punto de la narración se introduce un elemento más rígido cuando aparece la familia real Targaryen y el tono lucha por acercarse al de las series predecesoras, pero El caballero de los siete reinos no da su brazo a torcer y se vuelve casi una sátira política de un mundo imaginario al dibujar a sus monarcas como bufones egoístas.

Los mejores momentos de la serie son, sin embargo, los menos narrativos. A pesar de contar con justas de caballeros con perforaciones y salpicaduras de sangre a borbotones, ver a los dos protagonistas intentar domar un caballo es lo que hace entrañable la serie. La fotografía naturalista de ciertas secuencias más reposadas y de los flashbacks del protagonista hace conectar a la audiencia con un patán algo limitado intelectualmente, pero de gran corazón. Este nuevo vistazo al mundo de Martin funciona porque no pretende ser una extensión de una historia agotada, sino un complemento que expande la concepción que tienen los fans de uno de los universos fantásticos más ricos de la historia de la televisión.

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