Después de cinco temporadas, Hacks llega a su fin; y lo hace con la misma consistencia con la que empezó allá en 2021, consolidándose como una de las series más regulares de los últimos años. Durante cinco temporadas ha sabido depender de unos brillantes guiones cómicos y del carisma y la química de sus dos protagonistas: unos elementos que, no por evidentes, son fáciles de conseguir ni de mantener.
La serie empezó con una premisa que daba mucho juego: una joven guionista sin éxito se ve obligada a trasladarse a Las Vegas para escribir los monólogos de una veterana humorista venida a menos. El humor surge de la dinámica de “extraña pareja” que mantienen Hannah Einbinder y Jean Smart, poniendo en juego las diferencias generacionales entre dos mujeres que, en el fondo, se parecen mucho.
Una de las mejores maniobras narrativas que ha llevado a cabo la serie es manejar la relación entre las dos protagonistas que empezaba como un pulso y un choque de personalidades constante y, inevitablemente, ha terminado por ser una de las amistades más bonitas de la historia reciente de la pequeña pantalla. En esta quinta temporada ya partimos de dos personas inseparables, compañeras de trabajo y apoyos emocionales mutuos, por lo que era un buen momento para poner punto y final antes de agotar definitivamente la fórmula.
Por ello, la quinta temporada de Hacks se ha centrado más en individualizar a Deborah y Ava que en forzar descacharrantes “tira y afloja” entre ellas. Esta doble trama se evidencia en episodios como No New Tricks (5×03) o D’Amazing Race (5×05); capítulos en los que el cariño que ya ha desarrollado el público por ambas protagonistas ayuda a sostener historias que las mantienen separadas. Sin embargo, el equipo de guion se las ingenia para recuperar el espíritu de los mejores episodios de Hacks dándonos un episodio como Montesito (5×07) que lleva al extremo la dinámica pseudo-matrimonial de Deborah y Ava en un fin de semana en el que deben hacerse pasar por una pareja lésbica.
A las tramas principales hay que sumarle las aventuras de unos secundarios que han ido ganando en peso y personalidad a lo largo de la serie. A base de ensayo y error durante cinco años, Hacks ha sabido relegar a algunos personajes menos jugosos a apariciones más secundarias y elevar a la cateogría de “fan favourites” al dúo de agentes formado por Jimmy Lusaq Jr. (Paul W. Downs) y Kayla Schaefer (Megan Statler) para los que ya se está pidiendo un spin-off.
En un momento en el que la comedia televisiva parecía no encontrar referentes de calidad en el salto a las plataformas, Hacks ha demostrado el potencial de la buena ficción cómica, que logra combinarse con elementos dramáticos puntuales y con mucho comentario social sin renunciar a una eficiente proporción de chistes por minuto. Además de su valor como ficción propia, ha consolidado a Jean Smart como una de las reinas de la televisión y ha lanzado al estrellato a Hannah Einbinder a la que con suerte vamos a ver mucho en los años venideros.








