De nicho a fenómeno popular
Los aficionados más veteranos a la animación japonesa recordarán que, salvo el cine de Studio Ghibli y algún fenómeno popular muy concreto (sobre todo, los estrenos anuales de los largometrajes de franquicias veteranas como Doraemon o Detective Conan), la mayor parte de estrenos en formato largo podían disfrutarse únicamente a través de festivales (con mucha suerte) o, lo que era mucho más habitual, en formato doméstico. Las cadenas de exhibición de nuestro país siempre habían considerado al anime como un fenómeno residual, no demasiado importante a nivel de cifras, pero que ha ido ganando masa crítica por dos fenómenos que se han retroalimentado en los últimos años. Por un lado, la popularización del manga como una alternativa mucho más diversa (y, sobre todo, más económica) a otros tipos de cómic que ha perdido la conexión con el público joven. Y por el otro, la consolidación de las plataformas de streaming especializadas, con el ejemplo de Crunchyroll como centro neurálgico, como forma preferente de consumir anime, y normalizando así el simulcast (es decir, el estreno simultáneo con Japón), en lugar del consumo de las series cuando eran adquiridas por alguna cadena de televisión convencional, en general autonómicas.
Guardianes de la noche: Tren infinito (Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-Hen; Haruo Sotozaki, 2020) ya marcó un punto de inflexión al convertirse en la película japonesa más taquillera de la historia, desbancando a tótems como El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no Kamikakushi; Hayao Miyazaki, 2001) y Your Name (Kimi No Na Wa; Makoto Shinkai, 2016). Pero en 2025 se ha producido un fenómeno que podríamos comparar, dentro del ámbito del anime, con el Barbenheimer de 2024, pero al que, qué cosas, ni se le ha prestado la misma atención ni ha generado la misma cantidad de artículos de opinión. Me refiero al estreno, con apenas unos meses de diferencia, de dos películas como Guardianes de la noche: La fortaleza infinita (Gekijô-ban Kimetsu no Yaiba Mugen Jô-hen; Haruo Sotozaki, 2025) y Chainsaw Man – La película: El arco de Reze (Gekijōban Chainsaw Man Reze-hen; Tatsuya Yoshihara, 2025). Y no sólo porque La fortaleza infinita haya reventado los récords de taquilla de El tren infinito (casi 780 millones de dólares a nivel mundial frente a cerca de 513), y El arco de Reze haya alcanzado un dignísimo número 14 en el ranking de mayores éxitos de taquilla de la historia de Japón. Sino, sobre todo, porque han servido para romper definitivamente una maldición de la exhibición de largometrajes de anime en España: la de los estrenos limitados a una semana. El tirón popular de ambas ha impulsado a las grandes cadenas de cine a aguantarlas ambas durante más semanas de lo habitual, hasta alcanzar recaudaciones más que dignas para ambas (y muy lejos de las simples cifras de nicho): 6,5 millones de euros en el caso de La fortaleza infinita, y 1,5 millones de euros para El arco de Reze.






