Carrie bonaerense
Las tosqueras, lagunas artificiales rodeadas de vegetación que invitan al baño, ubicadas en La Pampa y otras zonas de Argentina, esconden tras su idílico aspecto un reverso tenebroso, tan sombrío como lo es su propia génesis, fruto de la especulación inmobiliaria. A partir de la explotación de los recursos naturales para extraer la tosca, una tierra arcillosa empleada en la construcción, las profundas excavaciones son a posteriori abandonadas, como explica el personaje de Silvia (Fernanda Echevarría) en La Virgen de la Tosquera. Una vez estas quedan cubiertas por el agua de la lluvia se convierten en trampas mortales de aspecto inofensivo debido a su suelo fangoso y a las corrientes subterráneas, siendo conocidas como las piletas de la muerte entre la población autóctona. En su nuevo trabajo, un coming-of-age dramático con ramificaciones en el fantástico, Laura Casabé fusiona dos relatos de la escritora Mariana Enríquez, El carrito y La virgen de la Tosquera, incluidos en su libro Los peligros de fumar en la cama (2009), para mostrar el horror que subyace bajo lo cotidiano. Firma el guion Benjamín Naishat, director de Puan (2023) y Rojo (2018).
Durante un sofocante verano de 2001 en el extrarradio de Buenos Aires, con el fantasma de la crisis económica como telón de fondo, Natalia (Dolores Oliveiro), una adolescente en plena ebullición hormonal, lucha junto a sus dos inseparables amigas, Mariela (Candela Flores) y Josefina (Isabel Bracamonte), por captar la atención de Diego (Agustín Sosa) y boicotear su incipiente relación con Silvia, una chica unos años mayor que ellas y con más experiencia en la vida, en todos los sentidos. Desde el primer fotograma, donde vemos a Natalia masturbándose en la bañera de su casa, el motor de la acción vendrá dado por las pulsiones de la joven, por su deseo y su gestión, visceral y violenta, del rechazo. Todo ello dentro de un entorno igualmente opresor e incómodo, marcado por un extraño episodio que tendrá lugar en el vecindario donde Natalia convive con su abuela, Rita (Luisa Merelas). Al igual que en la prosa de Enriquez, la película combina elementos sobrenaturales, folklore popular argentino y una profunda crítica social. En todo momento la realidad socioeconómica por la que atraviesa el país azota a los personajes e influye en el curso de los acontecimientos, ya sea en forma de saqueos, cortes de luz, basura acumulada o estallidos de violencia. Unos hechos que por su reiteración acaban desatando una paranoia vecinal ante lo que se percibe como una maldición sobre la comunidad. Con ese panorama de fondo, la abuela de Natalia pasa las horas pendiente del teléfono, esperando ser agraciada con el primer premio de un concurso televisivo, su billete para la salvación. La precisión a la hora de retratar el momento histórico es una de las virtudes de la película, ya que justifica a la perfección la desesperación de los personajes y la pobreza, también en cuanto a lo moral, de algunos de ellos. Asimismo contextualiza a los arrebatos de ira de su protagonista, que no solo se nutren de los celos y la competencia por el amor de un hombre, sino también de los sinsabores de la época que le ha tocado vivir.
Con reminiscencias a la Carrie de la novela de Stephen King, el personaje de Natalia hace realidad el sueño de todo adolescente: transformar su rabia en un poder destructivo dirigido hacia todo aquel que le incomoda. Un poder que no sabemos si surge de su interior o de la realidad externa, instaurada en la violencia y el caos. En cualquier caso la magia y la brujería están presentes en la película, siendo especialmente inquietante la imagen de la virgen pagana a la que hace referencia el título. La trama culmina con un desenlace explosivo aunque en su desarrollo opta por un ritmo más lineal y mesurado. La ambientación y la sensorialidad que emana de los fotogramas, así como la evolución del personaje de Natalia y las dinámicas con sus amigas son los puntos fuertes del filme. Aun así, hay elementos que sugieren un potencial mayor dentro del género de terror, un camino que la película insinúa pero que finalmente no termina de explorar en profundidad.








