Proyecto Salvación, de Phil Lord y Christopher Miller

Se denomina “Hail Mary” (o “Ave María”) a una jugada de futbol americano en que se asume un riesgo máximo como último recurso ante un partido que parece estar perdido. Es el equivalente a mandar a tu portero a rematar un córner. Así pues, el título Project Hail Mary (traducida al castellano como Proyecto Salvación) encapsula perfectamente su argumento: la última oportunidad para salvar la Tierra de un destino fatal. Sin embargo, la propuesta cinematográfica de Phil Lord y Christopher Miller resulta bastante menos arriesgada que la misión espacial de su protagonista.

Proyecto Salvación es un blockbuster que se apoya en una fórmula reconocible y probada: la del espectáculo de alto concepto sostenido por un protagonista carismático y una narrativa accesible. La adaptación de la novela de Andy Weir, guionizada por Drew Goddard, prioriza la claridad expositiva y el entretenimiento constante por encima de cualquier atisbo de ruptura formal o narrativa. El resultado es una película eficaz, medida al milímetro, que rara vez se permite desviarse de un camino seguro.

El film sigue a un profesor de secundaria que despierta en una nave espacial con la misión de estudiar una estrella lejana como última esperanza de salvar nuestro sol. El guion alterna la aparente soledad en la nave del protagonista con flashbacks que contextualizan y desarrollan al personaje. Y es este aislamiento donde brilla el arma (no tan) secreta de la película: Ryan Gosling. El canadiense sostiene tanto la carga emocional como la comedia de la película con una facilidad pasmosa gracias a su carisma. El actor se pasa casi todo el metraje solo y logra aguantar la película con su rostro como ya hicieran Tom Hanks en Náufrago o Sandra Bullock en Gravity.

En el apartado técnico, la película apuesta por un espectáculo visual de gran escala que privilegia la inmensidad del cosmos y la espectacularidad de los entornos construidos con un impresionante uso de los efectos visuales. La fotografía de Greig Fraser construye imágenes de gran impacto, que complementan perfectamente el diseño de la nave espacial que parece real y operativa. Como ya pasaba en The Martian, la ciencia es un elemento narrativo clave, por ello, la verosimilitud en los diálogos e imágenes no es un detalle menor.

Proyecto Salvación se erige, pues, como uno de los blockbusters del año porque logra resultar interesante para un gran abanico de público sin renunciar a un guion inteligente y a una estructura que premia la construcción sosegada. Este año viene cargado de grandes producciones de ciencia ficción, pero resulta difícil pensar que películas como El día de la revelación (Steven Spielberg), Dune: Part Three (Denis Villeneuve) o Vengadores: Doomsday (Anthony Russo, Joe Russo) vayan a ser tan refrescantes, emotivas y divertidas como Proyecto Salvación.

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