Ithaqua

Ithaqua, de Casey Walker


Con Ithaqua uno se encuentra ante una producción de la resucitada Hammer Film Productions, la mítica productora que se fundó en el 1934 y que creó un legado fílmico inolvidable en el género del terror. Adquirida por John Gore en 2023, los queridos clásicos se restauran a nuevos formatos, las películas no tan recordadas salen a la superficie para darles una segunda oportunidad y, por supuesto, también toca volver a llevar nuevas historias de terror a la gran pantalla. De este modo Ithaqua es un cuento de terror que lleva el mito del Wendigo a la Canadá del siglo XVIII, en pleno declive del comercio de pieles, donde una pequeña aldea británica es víctima del hambre debido a la ausencia de presas para cazar y alimentarse. Sirviéndose de la leyenda, la propuesta del director Casey Walker construye una narrativa atmosférica en la que inicialmente la inclemencia de la naturaleza es el principal enemigo, centrando su atención en las tensiones entre los habitantes de la aldea, hasta que la amenaza adquiere presencia física y entonces comienza la casquería más tradicional del cine de género abundante en hemoglobina. El ansia consumista de la pequeña aldea se torna rápidamente en su propia autodestrucción mediante la consumición de su propio ser. Ithaqua recupera la leyenda del Wendigo hasta sus orígenes para plasmar con fidelidad lo que simbolizaba en su concepción, una ansia desmesurada e insaciable hasta sus últimas consecuencias. La película abraza en este sentido los códigos del género de terror más cafre y convencional, posicionando a sus personajes en una encarnizada lucha por la supervivencia donde tiene cabida lo descabellado, siempre sin perder el foco de aquello que sus personajes representan y el significado de sus acciones.

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