Un gran pez para una gran película
El ahora archiconocido y archicriticado Steven Spielberg un día fue un cineasta desconocido, aunque a muchos no se les pase por la cabeza Spielberg se labró un nombre en el mundo del cine a base de buenas películas, modestas y buenas películas. Una modestia que dentro del cine americano tiene otro sentido como todos sabemos.
Para mí Tiburón es el primer gran film de Spielberg y que demuestra que es de los pocos que ha sabido recoger la herencia dejada por los grandes clásicos americanos. Esta claro que Tiburón no es un film de serie B pero tampoco es una superproducción y eso juega mucho a favor de la historia. Me refiero a que Tiburón esta muy cerca (o a la par) de los films de Tourneur como La mujer pantera (Cat People, 1942), Yo anduve con un zombi (I Walked with a Zombie, 1943) o El hombre leopardo (The Leopard Man, 1943) ya que Tiburón es un film donde lo sugerido es tan fuerte como lo mostrado, una sugerencia obligada por el tipo de producción y que demuestra que por mucho arte que sea el cine o por muchas capacidades artísticas que se tengan, el conocimiento del oficio es un 90% del resultado final.
La trama de Tiburón no tiene nada de especial, la placidez de una pequeña isla de veraneo se ve alterada por la presencia en sus aguas de un Gran Tiburón Blanco. Hay que matarlo. ¿Simple? Sí. Entonces, ¿de dónde viene la reputación que tiene este film?, pues yo creo que es porque Spielberg sabe un poco de cine (¡solo un poco! No se me vayan a enfadar los de siempre) y consigue a través de su puesta en escena transmitir el miedo y el pánico sin los trucos ni trampas habituales en este tipo de films.
Claro que despachar el guion como simple es un decir: en Tiburón existe un sustrato de buenas ideas para darle riqueza al guion pero que no acaban de concretarse. Muestra de ello es que apenas esta apuntada la que podría haber sido una muy buena línea argumental, me refiero a la dualidad que se produce en un pueblo (personificado en la figura del alcalde) que es una comunidad cerrada que no acepta los métodos de un sheriff de fuera pero que a la vez necesita del visitante para llevarse su dinero o la poco desarrollada critica a la actitud de los políticos que miran más por el dinero que por el sentido común. Así pues creo que Tiburón es un ejemplo de un guion muy normal que gana enteros en manos de un muy buen director de cine.
Pero Tiburón funciona como una perfecta maquina bien engrasada ya que Spielberg sabe cuando dilatar los momentos claves (evidentemente cuando el tiburón ataca) y juega con una asociación música-ataque del tiburón, que hace que tenga mucho mas mérito el pánico que se siente al ver el film (naturalmente, el que haya visto la película en innumerables ocasiones ya no sentirá lo mismo que cuando la vio por primera vez) ya que Spielberg se la juega previniéndonos, además de la música atención a la utilización magistral del color amarillo y de los planos subjetivos sobre todo en la secuencia del segundo ataque, es un prodigio.
Otro de los aciertos y de ahí mi asociación con los films de Tourneur fotografiados por Musuraca, es que el ahorro de ciertos contraplanos o el sugerir y no mostrar (por motivos de producción y técnicos, pero que no restan mérito) hacen que el tiburón (y la película) adquieran una dimensión mucho más grande que la que podría haber tenido si este se hubiera mostrado desde el principio. Ya que Spielberg nos ha enseñado lo que es capaz de hacer el tiburón pero no nos ha enseñado al tiburón, así que cuando lo vemos por primera vez comprendemos el miedo que tienen los personajes. En definitiva Tiburón es un film concebido para el clímax, Spielberg nos prepara durante gran parte del metraje, nos informa de todo lo que debemos saber para después acabar con una memorable lucha épica entre el tiburón y los tres protagonistas. ¿Mérito de Spielberg? Quizás, quien sabe.
Además de la mano maestra de Spielberg, es la elección del reparto lo que le da consistencia a la película. Las caracterizaciones de Roy Scheider, Richard Dreyfuss y un enorme Robert Shaw (su discurso del buque Filadelfia fue escrito por Spielberg mientras John Milius se lo dictaba por teléfono) representan a tres personalidades distintas que cuando convergen en un espacio reducido como el del «Orca» (el barco de Quint), hacen que lo que podría haberse convertido en una rutilante película de acción se convierta en un relato sobre la camaradería y la solidaridad que me plantea una duda: Si este film hubiera sido dirigido por algún cineasta europeo en otro tiempo, ¿seria Tiburón considerada una metáfora sobre por ejemplo el peligro del nazismo? Quizás sea una reflexión estúpida, no lo sé, pero la duda siempre me quedará.
Sobre el impacto de Tiburón en la época de su estreno, todo está dicho, es lamentable las secuelas que tuvimos que soportar debido al éxito de esta primera entrega, desvirtúan el verdadero valor que tiene este film, que es mucho.










