Entrevista Michel Franco

Con motivo del estreno el 19 Junio de Memory tuvimos la oportunidad de hacer algunas preguntas a su director, el mexicano Michel Franco, cuando se encontraba presentando la película en Barcelona. Protagonizada por los actores Jessica Chastain y Peter Sarsgaard, tuvo su premiere el año pasado en el Festival de Toronto. Tras su paso por otros grandes festivales como el de Venecia —donde Sarsgaard obtuvo la Copa Volpi a Mejor Actor— o San Sebastián, llega ahora a las carteleras de nuestro país. 

—Quisiera preguntarle por el vínculo que surge entre los personajes protagonistas de Memory, unidos pese a la oposición de su entorno. Dado que este es un tema que suele aparecer en sus películas me gustaría saber si se trata de algo importante para usted. También quisiera conocer su opinión sobre el concepto de libertad personal a la hora de tomar decisiones, especialmente cuando estas van en contra de la opinión de otras personas que incluso llegan a sentirse atacadas en lo personal.

—Me interesan siempre los personajes rotos. No soporto en la vida a la gente que pretende ser perfecta o que sabe lo que quiere, por qué lo quiere y que tiene clara cuál es su meta y su agenda. Me interesa más la gente sensible, vulnerable. Eso me parece más auténtico y este es el caso de casi todos los que estamos abiertos a la vida, que te revuelca como el mar y donde rara vez sales bien parado, pero esa es la única manera de vivir de una manera auténtica. 

Me interesan, sí, estos personajes rotos a los que la sociedad y sus familias intentando protegerles les dicen que no arriesguen ni busquen más. Me parece muy triste que tanta gente lo acate y que el miedo sea lo que guíe las decisiones de casi todo mundo. Hay algo muy positivo en esta película, y en otras mías también, y es que siempre estoy en desacuerdo, aunque la gente no lo vea. No me gusta hablar en términos de positivo y negativo pero mis personajes siempre luchan por lo que necesitan y, en este caso, lo encuentran. Puede ser efímero, pero así es la vida también. Para aquellos que no hayan visto la película, no quiero decir a qué me refiero con efímero en este caso, pero es una historia muy improbable y se da solo porque los personajes permiten darse esa libertad. La libertad es algo por lo que tenemos que pelear todo el tiempo. Debería ser algo natural que deberíamos gozar sin que fuese una batalla, pero esa es la batalla diaria. Me halaga ver que entiendes en profundidad las posibilidades que plantean las películas que he hecho.

—¿Cómo fue el trabajo con Jessica Chastain?. Tengo entendido que también participa en su actual proyecto, Dreams, del cual no sé si nos podría avanzar algo.

—No, no [ríe]. Hasta que no termino una película, y eso quiere decir hasta que la edición se cierra por completo, hasta que no la veo con el público en la premiere, no entiendo del todo qué película hice. La película puede cambiar todavía. Yo evito siempre ver trailers porque me gusta sorprenderme cuando voy al cine. Lo que puedo decir es que aparecen Jessica e Isaac Hernández, que es un bailarín mexicano considerado por muchos como el mejor del mundo en el ballet clásico y, obviamente, la película tiene ballet, algo diferente a lo que he hecho hasta ahora. Con respecto a Memory fue fácil trabajar con Jessica. Ocurrió algo similar a la experiencia con Tim [se refiere a Tim Roth, con quién trabajó en Chronic (2015) y en Sundown (2021)]. Se trata de actores de un nivel tan alto y demandante que, si uno es igual de serio que ellos y no juega con estrategias, si todo es frontal y abierto y con respeto,  anteponiendo sin esfuerzo los intereses personales en favor de la película, es fácil trabajar juntos. Jessica y yo nos volvimos cada vez más cercanos, al igual que con Peter Sarsgaard, porque a medida que tenía lugar el rodaje íbamos bajando la posible guardia que tal vez había cuando no nos conocíamos. Cuando vas comprobando que puedes confiar en la persona hay una entrega total y los dos, Jessica y yo, cumplimos todo lo que dijimos durante nuestro primer encuentro. Yo le expliqué cómo trabajaba y ella me dijo que sí a todo. Todo se respetó. Ella siempre cumple con su palabra, es una gran persona más allá de ser una excelente actriz.

Memory

Jessica Chastain y Peter Sarsgaard en Memory

—En sus películas aparece de manera recurrente el tema de la enfermedad, ya sea física o mental. ¿Por qué le interesa mostrarlo?

—Me interesa la fragilidad humana, lo vulnerables que somos y, bueno, por supuesto que la enfermedad y el equilibrio mental lo es todo. La salud, como siempre dice la gente mayor, es lo más importante. Los jóvenes rara vez lo valoran porque lo dan por hecho. Creo que el cine debe siempre ser entretenimiento pero también representar otras cosas al mismo tiempo. Es también un espejo donde nos reflejamos y ver todos esos defectos es interesante. 

—¿A qué cineastas del panorama actual está siguiendo?. 

—Del panorama actual me gusta mucho Martin McDonagh. Siempre pronuncio mal su nombre pero él me gusta mucho. También Paweł Pawlikowski, László Nemes, que se toma su tiempo, pero me parece un director importante. Me gustan algunos americanos como los Coen y demás. De México me gusta mucho Amat Escalante y Lorenzo Vigas, que es colega también. Y me gusta Pedro Costa, aunque le he perdido un poco la pista últimamente. 

Durante el encuentro con Michel Franco un compañero de otro medio realizó varias preguntas. Cuando se le interrogó sobre el hecho de ser co-montador de sus películas, su colaboración con el director de fotografía Yves Cape y el trabajo con los actores el realizador respondía:

—Hay gente que no entiende en absoluto el proceso de edición y piensa que porque monto planos secuencia uno tras otro no hay un trabajo de edición, pero  es justo lo contrario. Es difícil editar porque no modificamos la escena, no hay ángulos por lo general, sólo cambia el orden y la duración, pero ahí está todo. Hay un ejercicio justo de precisión en donde mi mayor miedo siempre es aburrir. Nunca debe caer la tensión dramática, sin embargo me gusta lograr esto sin echar mano de los artificios típicos como la música, que te dicta lo que debes estar pensando y sintiendo. Para mí, cuando se usa de esa manera, me aleja más de lo que me acerca como espectador. Trato de que todas las decisiones que tomo filmando tengan una razón de ser. No muevo la cámara si no tiene un objetivo. Soy montador de las películas porque creo que la película se hace cuatro veces: una cuando la imaginas, otra cuando la escribes… Hay gente que no diferencia entre esas dos partes del proceso, pero son muy distintas. Uno puede cargar con la película por dos, tres, cuatro años en la cabeza, y cuando cuaja la idea te sientas y la escribes. Cuando la escribes la entiendes nuevamente. Cuando la filmas la vuelves a escribir con la cámara y cuando la editas vuelve a cambiar por completo. No podría perderme el proceso de edición. Disfruto mucho de cada una de las etapas y las padezco también. 

Como participo en todas las etapas me gusta tener aliados fuertes, colaboraciones intensas, y este es el caso de Yves Cape. A veces la colaboración raya en la co-dirección. A veces dejo que el actor me diga cómo vamos a rodar una escena. No tengo necesidad de que todo mundo vea que como director lo tenía todo muy claro. De antemano confieso que no lo tengo todo muy claro, pero como lo escribí y además lo hice solo y viene de una idea mía, al final las respuestas solo las tengo yo. Por eso dejo que el fotógrafo, los actores y el resto del equipo me presenten siempre alternativas y posibilidades. El fotógrafo es el colaborador más importante porque el cine se escribe con la cámara. Con Yves nos entendemos ya casi sin hablar, hemos filmado seis o siete películas juntos y es un gran artista. A veces dicto lo que hay que hacer pero no hay reglas sobre cómo trabajamos. Por lo general dejo que los actores interpreten la escena como ellos la imaginan. No hay ensayos. El equipo técnico está fuera y yo con los actores veo cómo interpretan la escena. Curiosamente siempre es exactamente lo que está escrito pero lo hacen de una manera completamente diferente a lo que yo imagino. Soy respetuoso y en el guion no pongo todos los trazos, les doy mucho espacio. Los actores no hablan antes entre ellos y se sorprenden por cómo cada uno ve la escena. Cuando encuentro algo interesante y que se siente real invito al fotógrafo y encontramos cómo filmarlo. Por lo general, esa es la dinámica.

Al preguntarle por alguna recomendación cinematográfica el director explicó que últimamente estaba interesado en el cine negro japonés, donde había encontrado varios títulos interesantes y, aclarando que no tenía nada que ver con lo anterior, acababa citando Perfect Days (Wim Wenders, 2023) como una de las películas recientes que más le han gustado.

Memory, de Michel Franco

Perfect Days, de Wim Wenders