Bob Odenkirk se vuelve a armar hasta los dientes en una nueva colaboración con el escritor Derek Kolstad, guionista de esta película que mezcla acción y comedia de manos del director Ben Wheatley. Por su parte, el guionista se había caracterizado por buscar lo extraordinario oculto tras una capa de cotidianidad en personajes excepcionales. Ese era el caso de John Wick, un mero ciudadano más al que unos pandilleros roban su coche y le matan al perro, despertando así al asesino profesional que llevaba años retirado, un sicario profundamente respetado y sobre todo temido por los de su gremio. También le pasaba a Hutch Mansell, protagonista de Nadie (Nobody, Ilya Naishuller, 2021) típico padre atrapado en el aburrimiento de la rutina y sobrepasado por el degradamiento de sus lazos familiares, pero cuando la cosa se complica se revela como una suerte de agente secreto con una habilidad excepcional para acabar con la vida del prójimo (o mejor dicho, prójimos, en plural). En el caso de Normal, Kolstad invierte en cierto modo este estilema que le ha caracterizado, siendo esta vez el entorno quien oculta su verdadera naturaleza tras la “normalidad” que aparenta en la superficie en lugar del individuo, manteniendo, eso sí, el conflicto que sitúa al protagonista en directa oposición con todo lo que le rodea.
Normal, el título de la película, es el nombre de una pequeña ciudad de Minesota, un lugar tranquilo en el que una llamada de emergencia al sheriff puede deberse a que a la dueña de un pequeño comercio le han entregado hilo de color malva en lugar de rosa, el verdadero color por el que había pagado, toda una tragedia. Toda la primera parte de la película es, en esencia, recalcar esa normalidad en la que el protagonista, Ulysses (Bob Odenkirk), se asienta con el propósito de no involucrarse en problemas, con la única pretensión de que su paso por la ciudad la deje tal y como la ha encontrado y no meterse en líos. Pese a su posición de sheriff (aunque sea como una sustitución temporal), el personaje encarna una actitud evasora que renuncia al conflicto, incluso decidiendo ignorar aquellas sospechas que podrían augurar una situación problemática. De este modo, Ulysses se desplaza y atiende los contratiempos cotidianos con despreocupado aburrimiento en un filme que acusa la inacción ante problemas ajenos que pueden devenir en consecuencias de gravedad, subtexto subrayado entre el humor y la violencia con la culpabilidad que siente el protagonista en su arco emocional.
Por supuesto esta normalidad llega a su fin cuando se revela el secreto que oculta la pequeña ciudad, revelando a todos esos habitantes estereotipados y planos en asesinos despiadados que no tendrán la menor duda a la hora de apretar el gatillo, si bien su cotidianidad inherente resulta en un divertimento que contrasta con su peligrosidad. Ulysses se convierte de un segundo a otro en el objetivo de caza de todos los ciudadanos que hasta ahora había observado con aburrimiento, luchando por sobrevivir en el frenesí de la acción que transforma la normalidad en disparate, similar al acto final de Ballerina (Len Wiseman, 2025) en la ciudad en la que absolutamente todo el mundo era un asesino que se lanzaba al ataque contra Ana de Armas mientras recorría las calles, ya fuera la camarera del bar o un matrimonio paseando por la calle. Normal, sin embargo, no busca coreografías complejas, sino la casquería salvaje mezclada con un delirante desvarío a la hora de escenificar la muerte de los personajes, dándose ciertos ecos de los desastrosos accidentes de la saga Destino Final. En Normal, todo escala y se resuelve del modo más opuesto posible a lo que su título significa.
Odenkirk se sitúa en medio de la violencia desenfrenada de un guion de Kolstad y de los filmes más alocados de Wheatley. Aunque Ulysses prefiera evitar los problemas, ignorarlos lleva a su normalización y los incorpora en la rutina. La odisea de este Ulysses se enmarca en la ciudad de Normal, lugar en el que no se va a encontrar con cíclopes ni sirenas, pero los personajes más terrenales que lo habitan pondrán a prueba su habilidades para la supervivencia.







