La oveja negra de la familia
En 1955 llegó a Welles a España para rodar dos proyectos distintos. Uno de ellos que se comenta en otra sección es una adaptación libre del Quijote. El otro, este Mr. Arkadin, fue uno de los trabajos menos brillantes del autor. Existen dos versiones de esta obra, una para España y otra para el resto del mundo, entre las que las diferencias son mínimas. La versión internacional sólo pude verla una vez hace algunos años, y exceptuando el hecho de que algunos actores son distintos (aunque la escena sea exactamente la misma, la actriz extranjera es sustituida por la estrella española de turno), y creo que algunos detalles al comienzo que no aportan demasiado a la historia, el resto es idéntico.
La primera vez que la vi tuve la sensación de que era una especie de revisión de Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941), y lo cierto es que la historia es muy parecida. En ambas se intenta descubrir cómo un gran personaje ha llegado hasta donde está, y alguien realiza una investigación para averiguar el pasado del gran hombre. En esta la trama pasa de ser periodística a ser detectivesca. Aquí acaban las similitudes, y las diferencias desde luego no dejan a esta en buen lugar.
Dos historias se entremezclan en esta ocasión. La investigación del pasado de Arkadin y la relación entre la hija de éste y el investigador. El gran fallo de la película es que ninguna de las dos está bien desarrollada. Lo más interesante, a parte del característico estilo visual de Welles, es una galería de personajes secundarios de absoluta antología, que están entre lo mejor de la creación de su autor. En ese sentido tampoco los actores principales brillan demasiado, con un Welles menos comprometido que en otras ocasiones, y los otros, Robert Arden y Paola Mori (por entonces, pareja de Welles), sin mucho que ofrecer.
La evolución de la investigación discurre a saltos espaciales y temporales que son inverosímiles, y uno casi se sonríe por la inocencia con la que hoy está en Méjico y mañana en Berlín, etc… Y no sólo el investigador, sino también Arkadin que va realizando la investigación por su cuenta, y la hija de este, que además se encuentra casualmente con el investigador en multitud de ocasiones. Y es que se supone que los que alguna vez tuvieron algo que ver con Arkadin o pueden saber de él ahora están repartidos por todo el mundo.
¿Y que se investiga con tanta insistencia? Pues quién es realmente Arkadin. ¿A que el argumento recuerda a Kane? Aquí la diferencia es que ni el propio Arkadin sabe quien es él mismo. La excusa de la película es que un buen día de navidad apareció un avión sin piloto sobre Barcelona, y se quiere explicar cómo llegó hasta allí. De aquí pasamos a la habitación de un hotel cutre en la que un joven le cuenta a un anciano por qué le quiere salvar la vida. Este flashback ocupa casi dos tercios de la película (por cierto, creo recordar que en la versión extranjera no se interrumpe en ningún momento pero en la española sí, porque el viejo no quiere oír la historia) Le cuenta que un día mientras traficaba tabaco en los muelles de Venecia un hombre muere casi entre sus brazos, pero antes le dice su propio nombre y el de dos personas más: Arkadin y Sofía, y le dice que aproveche para extorsionar al primero. El chico se intenta acercar al todopoderoso y archioconocido empresario Arkadin a través de su hija, a la que Arkadin protege con celo enfermizo de los cazadotes. Cuando la chica se interesa por el joven, Arkadin le investiga y le cuenta a la hija quien es Van Stratten (el joven). Entonces este saca a relucir el nombre del muerto y Arkadin se sorprende, pero rápidamente se da cuenta de que el chico no sabe nada y le despide. Pero luego decide contratarle para que investigue su propio pasado con la excusa de que sufre amnesia y no lo recuerda, y quiere saber de donde ha salido y qué se puede averiguar sobre él que le pueda comprometer en futuras empresas. Aquí viene la parte más inconsistente del argumento. Si no se acuerda de su pasado, ¿por qué Arkadin reconoce el nombre del muerto? Desde luego, o Van Stratten es muy corto o a Welles se le escapó un gran gazapo. A partir de aquí comienzan los viajes, averiguaciones, entrevistas con tipos a veces de lo más curioso, etc…
La primera vez que se ve la película se hace interesante, pero las siguientes veces se empiezan a reconocer los puntos débiles de la cinta y pierde mucho interés. Porque si bien es cierto que en algunos momentos, como el comienzo, se reconoce perfectamente la mano de Welles, a medida que se va enrollando la madeja ya ni el estilo visual de su autor la salva de la pérdida de interés, estilo por otra parte menos marcado que en otras ocasiones. Y aunque se vea con gusto al menos la primera vez, salvo unos primeros 20 minutos bastante brillantes el resto no está a la altura de las demás obras del autor.
Si me aventurase a dar una explicación de por qué a Welles le salió así esta cinta, diría que se debe a que en esta época estaba empeñado con la adaptación del Quijote, y que quizá hizo esta con cierta desgana. El proyecto del Quijote le apasionaba y estuvo varios años invirtiendo en él su tiempo y su (poco) dinero, aunque al final no lo pudo completar. En los avatares de una carrera en la que apenas le dejaron hacer lo que quiso esto es ciertamente incongruente, ya que Mr. Arkadin fue una de las películas que rodó con mayor libertad, y el texto del guion es suyo sin ninguna intervención exterior, pero no encuentro otra explicación. Quizá descubrió a pesar de todo que el proyecto le interesaba menos de lo creía, o quizá sea que las dificultades eran necesarias para motivar a un talento de su clase. Sea como sea, ninguno de los más grandes se libra de tener alguna oveja negra en su filmografía.








