Hope, de Na Hong-jin. Cannes 2026

Fury Woods

Hopeu es un pueblecito pesquero dónde nunca pasa nada… hasta que pasa. El cadáver mutilado de un buey llama la atención de un grupo de cazadores pero antes de que la policía pueda iniciar una investigación el pueblo sufre el ataque de un ser monstruoso que destroza la población y diezma los habitantes.

Na Hong-jin no da respiro al espectador. Cuando no ha transcurrido todavía un cuarto de hora y se está planteando cuál es la amenaza que asola la población, el director nos sumerge en un frenético thriller en el que se alternan los roles de perseguidor y perseguido durante casi 50 minutos de cinta. Hope es frenética, cinética y cinematográfica, construyendo la historia (y destruyendo el set de rodaje) a velocidad de vértigo, aunque jugando de modo admirable con el off visual para demorar la aparición del ser que está causando la desgracia.

El director llamó la atención con dos notables thrillers, The Chaser (2008) y The Yellow Sea (2016), para impactarnos con una de las mejores cintas de terror de este siglo, El extraño (The Wailing,2016 ). El paso a la ciencia ficción es realmente exitoso. Aun así, parte de la crítica de Cannes se escandalizó considerando que no procedía aceptar una película de género en la sección oficial. Es este un aspecto que merece comentarios, dado que en 2026 tenemos una selección que se antoja poco arriesgada, habiendo dejado fuera de competición a Schoenbrun, Mandico, Winding Refn, Alonso o Jude, y habiendo perdido por ello a Herzog, según se comentaba. Cierto es que Hope mantiene las constantes del cine de acción coreano (el director bromeó en la rueda de prensa acerca de si era un actioner, una ciencia ficción o un thriller, aunque se inclinó por esta última opción) y abunda en explosiones, peleas y golpes brutales, humor negro, personajes estúpidos y heroínas aguerridas. Pero, en este caso, su producción y edición aportan un resultado asombroso. Al bloque inicial le sigue otro, más pausado, dónde se da rienda suelta al humor escatológico, se plantean algunas explicaciones sobre la trama y se continua con otra frenética persecución de 40 minutos para llegar a un asombroso final.

¿Justifica todo ello la presencia en la sección oficial? Plenamente, por reivindicar la presencia genérica de la ciencia ficción en los concursos oficiales y, en este caso, también por la excelente factura visual. Comparando Hope con Colony, otra producción coreana sobre una epidemia de “infectados”, ésta en sección de medianoche), se puede observar que la cinta de Hong-jin da una mínima estructura a los personajes principales, combina a la perfección los toques de humor para hacer la tensión más llevadera (y más atractiva) y, muy especialmente, tiene un trabajo de pre y postproducción asombrosos que permiten mantener el ritmo e integrar los efectos digitales junto a una acción que desprende auténtica fisicidad. Si Mad Max: Fury Road (George Miller, 2015) destacaba por el desarrollo de la acción sin efectos digitales, el director coreano usa de este recurso pero la construcción de las imágenes, el frenesí de la acción, el impacto de los golpes, se siente físicamente.

El punto al que llega la cinta, la integración cómica del trío protagonista y el desplieque inesperado a nivel argumental de lo que podría constituir el inicio de una saga redondean la propuesta. El director explicó tener desarrollado un argumento que podría extenderse en varias cintas pero, por ahora, da por cerrada la historia para seguir trabajando en el thriller. En cualquier caso, sea bienvenidas estas presencias fantásticas en la pantalla de la sección oficial.

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