Paolo Strippoli

Entrevista Paolo Strippoli

Aprovechando su presencia como invitado en la 59ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, estuvimos hablando con Paolo Strippoli, director de The Spiral (L’estranea, 2026), galardonada con el Premio Méliès de Plata a la Mejor Película de Género Fantástico.

—Buenas tardes y gracias por una película adictiva. La espiral de conflictos y desgracias que caen sobre la familia Colonna hace considerar a The Spiral como una película dónde han tratado con sadismo a los protagonistas…

—Construimos la familia Colonna con amor, aunque parecieran odiosos. No nos gustaba que los Colonna, la gente como ellos en aquella época, rechazara, se avergonzara, de la discapacidad, de cuerpos diversos o de la homosexualidad. No eran personajes edificantes, pero no son monstruos, no son malvados, sino que son producto de la sociedad. Los años 80 dieron pie a una serie de nuevos ricos que exhibieron lujo, que ostentaban lujo en sus vidas… La familia Colonna es una de esas familias y, por ello, están obligados a lucir su excelencia, obligados para situarse en un contexto que exige esa línea de actuación pública. No considero por ello a Anna Colonna como una malvada, sino que es un producto, una víctima incluso, de su entorno. Es por ello que las desgracias que les suceden son evidencia de aquello que más despreciaba su entorno, aquello que se ocultaba o ignoraba, la discapacidad, el alcoholismo o el fracaso profesional… Quisimos hacer hincapié en ello para evidenciar la falsedad de ese grupo social.

—¿El fútbol también es un síntoma de esta situación?

—El fútbol es la pasión que une al padre y al hijo. En un momento dado, deja de ser posible y, posteriormente, les une de nuevo. Al darse de nuevo una separación entre padre e hijo consideramos oportuno que tuviera lugar en una noche de triunfo futbolístico.

—En La sonrisa del mal (Il valle dei sorisi, 2025) elaboró unos personajes que evolucionaban del negativo al positivo y a la inversa, dando pie da una ambigüedad moral muy interesante. Anna, la madre, se esfuerza por defender a su familia, pero cada vez parece más egoísta en The Spiral. La película se construye en torno a los enfrentamientos de Anna con l’estranea… ¿Puede hablarnos de cómo concibieron ambos personajes?

—Yo no creo en el bien y el mal. Los malvados son en realidad víctimas de sí mismas. Planteamos a Anna, como decíamos, como una mujer social y, por ello, defiende a su familia según una idea predefinida. Su actitud no es de maldad y en todo momento plantea lo mejor para su familia, su bienestar y lo necesario para la integración de los hijos según los cánones de la sociedad en la que está viviendo. No busca beneficio propio en ningún momento. No podía aceptar la minusvalía de sus hijos y se siente obligada a defenderlos, a protegerlos, cueste lo que cueste…

—Pero el personaje de l’estranea es muy atractivo, con su elegancia y su sarcasmo…

—Después del pase en el Festival de Toronto, unos espectadores confesaron sentirse avergonzados por disfrutar y reír con las ocurrencias de ese personaje… es así como lo planteamos. En una anterior versión del guion nos orientamos a un personaje mucho más seco, oscuro. Pero, valorando su segunda aparición en el baño del hospital, nos pareció que una actitud de extrema seriedad comportaría un tono cínico y eso condicionaba completamente el tono de la película. Por ello, valorando las características de todo malvado que me gusta, me pareció más interesante hacerlo más atractivo, más sexy y divertido para el espectador. Y entonces consideramos a Valeria Bruni-Tedeschi, porque ella tiene un modo de decir las cosas con levedad, ligereza, y, a la par que aporta elegancia y sensualidad, crea un personaje que resulta a la par temible y divertido. Puedes reírte y a la vez sentirte atemorizado por lo que dice.

—Resulta muy interesante el trabajo con la banda sonora. Esos sonidos del motor del avión al inicio, los respiradores en los hospitales, sonidos que aportan sensación de miedo o, por encima de todo, el sonido de la lluvia, con la que trabajo en Piove (2022)…

—Si, nos esforzamos por trabajarlo. El compañero con el que lo hicimos también colaboró conmigo en Piove. Podemos así aportar una capa sensitiva más adecuada para crear tensión.

—Una última curiosidad, en la presentación te referiste a tres películas vistas en ediciones previas en Sitges que te impresionaron especialmente.

—Ha habido varias que, sin determinar la construcción de la película, me resultaron apasionantes. Entre ellas The Innocents (De uskyldige, Eskil Vogt, 2021) y Animal Kingdom (Le regne animal, Thomas Cailley, 2023)

—Dos cintas de enfrentamientos paterno filiales y de padres protegiendo a hijos…

—Cuando venia a Sitges como espectador veía una media de cuatro películas al día… Ahora, cero (ríe).

Recibe nuestra newsletter

Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.