Babadook, de Jennifer Kent
Babadook, de Jennifer Kent

Resumen 2015. TOP 19

A veces se habla muy a la ligera de un género cinematográfico como el terror psicológico, pero es un término especialmente adecuado para Babadook, ópera prima de la australiana Jennifer Kent, que no pierde la ocasión para diseminar pequeños homenajes a Mario Bava, Georges Méliès y Segundo de Chomón, y una vez vista la película eso solo se puede interpretar como una declaración de intenciones. Un tortuoso recorrido que nace de la enfermedad y el sufrimiento y va derivando hacia la ansiedad y una paranoia cercana a la locura para una protagonista (excelente Essie Davis) que llega a enfrentarse a esa difusa línea entre lo real y lo imaginario, la superchería y lo terroríficamente real, para finalmente traspasarla poniendo en riesgo su salud, física y mental, y la de su hijo. Terror psicológico, sí, y terror, con mayúsculas. Un cuento infantil decididamente macabro alimenta los miedos del niño, y por extensión, los de la madre. Una vuelta de tuerca, suspense y la incertidumbre que acaba convirtiéndose en la mayor de las certezas, una criatura que se alimenta del miedo, posesión, violencia emocional sin concesiones, y al espectador se le transmite todo esto con una puesta en escena impecable donde el empleo del sonido con un inestable equilibrio entre gritos, crujidos y silencios, la oscuridad y una pictórica, tenebrosa y estudiada composición de los planos son sus mejores aliados.

Babadook, de Jennifer Kent