Ninjababy, de Yngvild Sve Flikke

NinjababyEn Ninjababy, la directora noruega Yngvild Sve Flikke —conocida principalmente por sus trabajos en televisión en series como Heimebane (2018)—, adapta Fallteknikk, la aclamada novela gráfica de Igna H. Saetre, y se lleva a casa el galardón como mejor comedia en los premios del cine europeo y el premio del público en el D’A Film Festival. De este modo, en el que es su segundo largometraje, la realizadora nos introduce en la vida de Rakel (Kristine Kujath), una chica de 23 años que comparte piso, sale de fiesta, toma alcohol, se acuesta con algunos chicos y sueña con trabajar de ilustradora gráfica, en definitiva, una chica joven. Pero parece ser que cada vez hay más obstáculos para poder alcanzar su sueño. Un embarazo inesperado hará cambiar sus planes. Rakel tiene las ideas muy claras, pero resulta que, escondiéndose como un pequeño ninja, el niño llevaba tiempo en gestación y ya es demasiado tarde para abortar… La protagonista empieza a dibujar al que será su hijo, y juntos, dialogarán para encontrar la mejor solución para los dos.

Desde Dirty Dancing (1987) hasta Juno (2007), por nombrar algunos ejemplos, el aborto, los embarazos no deseados o la maternidad en edades tempranas son temas cada vez más visibles en la gran pantalla. Sin embargo, la lista de referentes femeninos sin estereotipar, sigue siendo corta. Ninjababy es una película sin prejuicios, donde el drama y la comedia congenian a la perfección para conseguir una historia real y sincera. La directora, sin pretensiones, evita todo tipo de moralismo y cualquier cuestionamiento sobre el derecho al aborto, pues se propone hacer un retrato honesto y un tanto irónico, de una realidad que reivindica que no todas las mujeres tienen instinto maternal y, que no tenerlo, también está bien.

Ninjababy

Rakel se siente segura de sí misma y no se avergüenza de su situación, lo cual puede parecer hasta demasiado ficticio en ciertas ocasiones. A pesar de que el guion puede ser algunas veces predecible, la animación y el imaginario de la protagonista nos sumergen dentro de una narrativa concisa navegando entre el clasicismo y la libertad expresiva del cine. Un contraste pertinente que consigue un tono adecuado y le suma originalidad e ingenio. Cada uno de los personajes capta la atención del espectador en algún momento, desde el encantador profesor de aikido que, además, prepara unos desayunos magníficos, hasta el egoísta e inmaduro al que llaman “Jesús de las pollas”, quien, “sorprendentemente”, consigue siempre lo que quiere.

Al hablar de cine noruego es inevitable no pensar en “una de las películas del año”, La peor persona del mundo (Joachim Trier, 2021), un filme que nos muestra el mismo país, pero de una forma muy distinta. Mientras que Trier se preocupa de idealizar la vida moderna, Flikke la representa. A pesar de ello, las dos películas tienen un fondo bastante similar; mujeres protagonistas con potestad de decidir por ellas mismas. Quizás Julie (Renate Reinsve) sea la peor persona del mundo, pero Rakel podría ser también la peor madre del mundo. Bien reflexionado, ¿quién no se ha sentido así alguna vez? Quizás, comparándonos con la mayoría de personajes femeninos representados en la gran pantalla hasta ahora, todas podríamos ser vistas como las peores personas del mundo… Pero Ninjababy no tiene rencor y, alejada de todo estereotipo, consigue una mirada transparente frente a un tema que, por desgracia, no lo suele ser.

Este artículo forma parte de la colaboración entre Miradas de Cine y La Casa del Cine, donde María Cubí i Rafart es alumna.

Todo a la vez en todas partes, de Dan Kwan y Daniel Scheinert