Tras su paso por Cannes en la sección paralela Semaine de la Critique, donde Aina Clotet se hizo con el premio a mejor interpretación, Viva ha llegado a las salas. La actriz dirige su primer largometraje y también lo protagoniza, además de haber coescrito el guion junto a la guionista Valentina Viso. La película es un drama introspectivo sobre la soledad y la muerte que se entremezcla en ocasiones con un tono desenfadado para afrontar el miedo que dichas temáticas generan. A continuación, la entrevista que pudimos llevar a cabo con Clotet.
El guion de la película lo coescribes junto a Valentina Viso. ¿Cómo funciona esta colaboración para construir la historia?
Primero empecé sola explorando los temas que quería contar en mi primera peli, que eran el miedo a la soledad, al abandono, además de un miedo más profundo como es el que sentimos a la muerte y como sentía que estaba vinculado con las relaciones que fundábamos. Sobre todo en el amor romántico desde mi punto de vista como mujer, que había a veces en mí y en mis amigas, un voluntad de encontrar un amor que nos diera un lugar en el mundo. Quería hacer una película que hablara de cómo dinamitar esto y buscar nuestra propia fuerza interior, encontrar nuestro propio equilibrio, y de cómo creo que está vinculado, a nivel romántico, con el grado de miedo que tenemos, por lo que el personaje tenía que enfrentarse a sus miedos para poder despojarse de estas dependencias emocionales. Valentina estaba como script doctor y me iba ayudando por el camino, luego le pedí que entrara en el guion porque me parece una guionista brillante, con mucho oficio y talento. Nos entendemos muchísimo y creo que juntas encontramos un tono que me encanta que tiene mucha ironía pero también va a lugares profundos, incómodos, que nos sacuden. Juntas encontramos la idea de que fuera una mujer que acaba de superar una enfermedad que le había dejado una huella tanto física como emocional, y esta huella le lanzaba a este hambre de vida, este carpe diem en busca de una fisicalidad y un deseo que esconden el miedo al que se tiene que enfrentar.
En relación a este miedo, al inicio de la película le sugieren a la protagonista que se haga una prueba para asegurarse de que todo está bien, pero ella prefiere ignorarlo y no hacer la prueba.
Esto te da la dimensión del miedo que tiene a enfrentar algo que no es lo que desea, un diagnóstico que dé positivo. Proporciona la dimensión del miedo y el arco del personaje hasta que es capaz de hacerse esta prueba y enfrentarse a ella. Implica todo el camino que debe seguir hasta aprender que solo enfrentándote al miedo puedes encontrar liberación.
Vienes de tener mucha experiencia como actriz, pero este es tu primer largometraje como directora, y al mismo tiempo actúas en el papel de Nora, la protagonista. A la hora de preparar el personaje, ¿ha sido muy diferente con respecto a proyectos en los que no ejercías este nuevo rol?
No, soy muy metódica y trabajadora, siempre me preparo un montón los personajes con mucha pasión y dedicación. Es verdad que la diferencia con este es que lo he parido yo junto con Valentina. La entiendo y conozco (a Nora), entiendo los motores. Entonces creo que comprendo la esencia desde un lugar que es muy complicado a veces de entender a otros personajes porque no los has escrito tú. Pero igualmente, hago un trabajo como actriz de análisis del personaje, de hacia dónde va, de cuáles son sus claros, sus sombras, sus objetivos, sus obstáculos, qué es lo que quiere, qué es lo que piensa… hago todo el trabajo como si me hubiera llegado el proyecto. También durante los ensayos, porque de repente una actriz puede descubrir cosas también que a la directora se le habían pasado. Además, escribo mucho desde el personaje, desde la actriz, porque son roles muy difíciles de compartimentar y que se retroalimentan entre ellos.
¿Entonces tu experiencia como actriz te ha ayudado a escribir este personaje?
Ser actriz me ha ayudado a la hora de cómo me enfrento a los guiones. Creo que los guionistas deben tener su oficio y su formación y yo entro en la escritura más desde el viaje emocional de los personajes, desde donde he entendido a los personajes a nivel interpretativo. También por el camino voy aprendiendo cosas de guion que voy aplicando, cosas que estudié en la universidad y cosas que vas leyendo y aprendiendo de guionistas super buenos como Valentina. Pero mi parte más intuitiva y más trabajada, donde yo me he formado más, es en lo interpretativo.
¿Cómo afinabas el personaje? ¿en ensayos o en el propio rodaje?
Es verdad que yo ensayo muchísimo y me rodeo de gente que me pueda ayudar. En este caso tenía a una persona conmigo que venía del teatro que estuvo a mi lado para la dirección de actores. Pero no visiono todas las tomas hasta que siento que es buena, por ejemplo si pienso que hay cosas a mejorar tanto mías como de otro actor entonces repito la toma corrigiendo aquello que he sentido desde dentro y visiono cuando siento que la toma ha sido buena. Pero sí que hay mucho trabajo de complicidad con el director de fotografía y con el equipo que he creado. Coloco a personas muy estratégicamente para sentir que estoy bien acompañada.
¿Había alguien encargado de la dirección de actores?
En realidad a los actores los dirigí yo, pero sí que había una persona que estaba conmigo para que yo pudiera decir “voy a probar a hacer esto”, y que hubiera otros ojos que pudieran opinar. Era un coach de interpretación que estaba a mi lado ayudándome un montón, pero la dirección de actores sí la llevaba yo.
¿Crees que tu experiencia como actriz te da facilidad a la hora de comunicarte con el resto del reparto?
Sí creo que es una herramienta muy valiosa, poder acercarte a los actores entendiendo que un actor es un animal frágil porque se expone, porque trabaja desde su vulnerabilidad, y entender que cada uno es un mundo. Eso es algo que se está aprendiendo en la dirección también, que cada persona es distinta y que hay que saber acercarse con la necesidad que tiene cada uno. A mí me gusta mucho trabajar desde lo positivo y lo constructivo, creo que es mejor trabajar desde la confianza y darles todo el amor y seguridad. Hay quien necesita más, quien necesita menos. Y me gusta que tanto la dirección de actores como la interpretación tienen mucho de la psicología de lo humano. Me gusta mucho la dirección de actores y sí creo que mis 30 años de experiencia como actriz me ayudan a entender cuando el actor está vulnerable, cuando no… porque yo he estado allí.
¿Qué te impulsó a lanzarte a la dirección?
Me impulsaron las ganas de contar cosas que me mueven y que me gusta explorar. Además, me gusta mucho la dirección para mostrar en imágenes las emociones y lo relacionado con la puesta en escena: la narrativa, desde dónde va la cámara a contar las ideas, el sonido…
Siendo el primer rodaje de un largometraje como directora, ¿ha sido muy complicado?
Diría que ha sido un buen reto, pero ha sido superenriquecedor. Siento que gana la batalla todo lo aprendido y ha sido bastante un disfrute, en el sentido de que pese a todo el equipo ha sido maravilloso y pasamos un buen rato. Hubo mucha diversión y mucha intensidad, como tiene la propia película, pero con muy buen ambiente en el rodaje. Eso es muy importante para que pueda haber buenos resultados. Fue un rodaje intenso y muy cansado en el que cada día había retos supergrandes a superar, pero todos estábamos remando en una dirección muy bonita.
La escena de la conferencia parece, al menos desde la pantalla, muy grande. ¿Cómo fue en el rodaje?
Tuvimos la suerte de poder ir a una conferencia real. Fuimos un equipo muy muy pequeño en una conferencia científica real, y fue una gran suerte porque no lo podríamos haber asumido como producción. De este modo pudimos rodar imágenes de un congreso internacional como al que pudimos ir en San Francisco.
Lo que mencionabas sobre tus intereses en lo visual y el sonido para la narrativa. ¿Cuándo se gestan estas ideas? ¿Vienen desde el guion o aparecían más tarde?
Es un proceso que va en paralelo. Disfruto muchísimo de la parte de tener las ideas visuales y forma parte del momento que estás empezando la preproducción y a planificar. En el caso de Viva, ha sido un proceso tan largo que había cosas que ya se iban formando en mi cabeza, que de golpe veía películas que me inspiraban, me fijaba en una forma de expresar o en una emoción que me encantaba y pensaba “esto se podría hacer allí, esto allá…”. Forma parte de un camino largo que está lleno de referencias y aprendizajes, y de golpe es intentar transmitir una emoción o buscar desde qué ángulo una idea se va a entender mejor. También en diálogo con el director de fotografía se va encontrando cual es el mejor lenguaje, o el trabajo del color, siento que se transmiten muchas cosas a través del color. Para el sonido trabajaba con Eva Valiño, una de las mejores de este país y una cineasta ella misma. Ella aporta muchísimas ideas cuando está rodando, pero luego además hay todo el trabajo de diseño de sonido que he hecho en Coser y Cantar con Sara Romero y las mezclas con Alejandro Castillo, me alucina cómo el sonido puede hacer crecer una historia.
Mencionabas las referencias, ¿podrías decir alguna que haya sido importante para ti?
La verdad es que hay muchos cineastas que han formado mi mirada y que la han ido modificando, porque es una cosa que está viva, nunca mejor dicho. Siento que Guadagnino tiene un pulso sobre el deseo muy bueno que me inspiró mucho en muchas de sus películas para entender cuándo funciona y cuándo no funciona el deseo en pantalla, cuáles son las claves realmente para que funcione. También Joachim Trier, con La peor persona del mundo (Verdens verste menneske, Joachim Trier, 2021) o Sentimental Value (Joachim Trier, 2025), aunque me gusta el trabajo de Trier en general. Y Sean Baker y la mezcla de tonos que consigue hacer en sus películas.
Para acabar, me llamó la atención ver que en Letterboxd se encuentra ciencia ficción entre los géneros asociados a la película. ¿Qué te parece?
Guau. Bueno yo creo que le queda muy grande esa palabra, más bien diría que Viva muestra un presente subido de volumen. No se puede decir ni que sea una distopía. Creo que la película es bastante realista pero que sube el volumen de una realidad que por desgracia no es ciencia ficción.






